
Este blog es un espacio para compartir las respuestas a las preguntas existenciales que la vida me ha ido planteando, así como algunos caminos, que si bien no pretenden ser unicos ni representar una verdad universal pueden ayudarnos a iluminar nuestro paso por esta existencia.
martes, febrero 19, 2013
No hay receta para ser padres

miércoles, enero 12, 2011
La persona más importante

Hoy me he dado cuenta de que hay alguien a quien podría yo hacer verdaderamente feliz, una persona que me encantaría se sintiera orgullosa de mí, una persona a quien consentir y regalarle lo que siempre soñó. Alguien a quién preguntarle cada día cómo se siente y que podría hacer yo hoy para que este día fuese innolvidable. Alguien que sin duda merece mi preocupación y mis esfuerzos.
Esa persona, a quien tanto me ha costado perdonar por sus equivocaciones, con quien he compartido sus alegrías y sus logros. Esa persona que ha ido buscando su camino con la fe de que hay uno para cada quien, aunque esa fe muchas veces se viera resquebrajada. Esa persona que por muchos años creyó que la vida se trataba de hacer las cosas lo mejor posible para todo el mundo.
A ella hoy le entrego todo mi amor, y mi orgullo. Y agradezco a Dios porque de ahora en adelante sé a quien regalarle mis días y mis sonrisas y mis sueños... A MI MISMA.
LO QUE LE PEDÍ A LA VIDA

Siempre creí que la vida era sorda, inexplicable o inconciente.
Cada vez que sufría, que sentía un dolor profundo en mi corazón, me sentía víctima y me preguntaba, por qué a mi? Qué he hecho para que esto me suceda?
Acaso es malo el que sufre? Hay un extraño mito que dice que siempre los más nobles de corazón son los que más sufren. Pero qué han hecho mal para merecer tal sufrimiento?
Pero la verdad es que he descubierto lo que le pedí a la vida. Yo puse las cartas y ella dijo: “Bueno”, sin discutir... sin juzgar...
Le pedí a la vida sufrimiento y encontré sufrimiento... En los lugares más recónditos, donde otros hallaban alegría y esperanza...
Le pedí traición, dolor y rabia... y eso me dio...
Le dije... eso merezco... Ella contestó: “Así será”. Ni una palabra más... No me cuestionó. Solo un: “Lo tendrás”.
Ahora sé que en lo profundo de mi creía merecer ese dolor, esa angustia, ese miedo, esa rabia. Creía también que sentirlas me liberaría de la culpa y me harían merecer algo mejor, me harían ser alguien mejor. Que equivocada estaba cuando volcaba mi propia culpa sobre los otros y sobre la Vida!! Haciéndome ver como su víctima.
Por un momento olvidé cuál fue mi deseo. Olvidé lo justa y sabia que es la Vida. Sólo te da lo que le pides. En silencio... sin juicios... sólo eso y nada más...
Soltando amarres

Desde un tiempo remoto, donde mis recuerdos me llevan, aunque difusos, a tu encuentro, desde entonces y no ahora te lo digo, MI ALMA DEJA LIBRE A LA TUYA, para que esta vuele a donde ha de volar y se apropie de su próxima ilusión, sin dolor y sin culpa. Porque el dolor y la culpa no existen sino en nuestra mente que las creó, YO TE EXIMO PUES DE ELLA y con eso me hago libre a mí también de su prisión. Nunca es tarde para corregir aquello que permanece alejado de la verdad. Y la verdad es el amor, nunca el dolor.
Vuela hoy, ayer y siempre, cual si fuere uno solo el tiempo, que si en un momento de la eternidad, un encuentro nos sorprende, que en libertad este tu alma y en libertad la mía para inventar una nueva historia, sin pasado. POR ESO TE DEJO LIBRE, en espíritu y en cuerpo, porque si en una de estas formas se nos ha de pillar juntos, que se sea por la voluntad de ambos y en libertad!
domingo, enero 09, 2011
Reconoce que eres Dios jugando a ser Humano

La separación es una Ilusión, NO EXISTE, no los han dicho todos los maestros iluminados que han venido a este planeta. Pero si es una ilusión cómo es que nos sentimos separados? Supongamos q la ilusión consiste en unos tapaojos que no nos permiten ver la Realidad, la realidad es que NUNCA nos hemos separado de Dios y que el sigue allí junto a nosotros (por así decirlo, vale decir también que somos Dios, que somos parte de El, etc). De ser así, si no nos hemos separado jamás y seguimos unidos a Dios, por ende no existe el pecado original que viene precisamente de haber osado desobedecer a Dios (asumimos acá que la manzana prohibida es la decisión del Hijo de Dios de hacer un mundo aparte y separarse de Dios). De no existir el pecado original no hay culpa que pagar (estaría de más todo el cuento de por mi culpa, por mi culpa, por mi gran culpa y de que Jesús vino a limpiar nuestras culpas) y mucho menos habríamos sido echados del Paraíso (El cuál es sólo una representación de nuestra Unidad completa con Dios), ni de eso de que ahora sufriríamos y tendríamos que hacer un gran esfuerzo para parir y para alimentarnos, en fin para vivir.
En pocas palabras, si nos quitamos el tapaojos y reconocemos que nunca nos hemos ido del Paraíso, que nosotros mismos (pero en otra dimensión, concientes de nuestra unidad con Dios, y en una clase de juego inocente y sin consecuencias) sólo nos pusimos una especie de lentes virtuales que nos muestran un mundo ilusorio en la tercera dimensión (a la que llamamos planeta Tierra), para que pudiésemos tener una experiencia humana (ilusoria), podremos deshacernos automáticamente de nuestra sensación de soledad, separación, abandono, culpa por haber dejado a Dios, rabia porque El nos haya abandonado, etc, etc.
Entonces el trabajo está en afirmar, creer desde lo más profundo de nuestros Ser, y repetirnos a nosotros mismos que Jamás, Nunca nos hemos separado de nuestro Padre, que seguimos en Unidad con El, que la separación sólo fue una Ilusión, un juego y que seguimos allí en el Paraíso como los Santos e Inocentes Hijos de Dios que somos.
Amen
domingo, diciembre 26, 2010
Los sentidos y la ilusión de separación

Hemos aprendido que la separación es una ilusión, no estamos realmente separados… Pero cómo se produce esta ilusión de separación. Si Dios está alrededor de nosotros y en nosotros y es Uno con nosotros, cómo es posible que tengamos tal sensación de separación, abandono y soledad?
Puede que la respuesta esté en los sentidos. Los sentidos fueron diseñados (por nuestro deseo de vivir esta experiencia humana) para funcionar en forma separada (tenemos 5 sentidos que funcionan independientemente), generando una sensación de separación. Cuando somos niños, nos encontramos más concientes de nuestra Unidad, nuestros sentidos funcionan más como un todo integrado. Por eso los niños parecen distraídos y aun así perciben todo los que ocurre a su alrededor. Su cuerpo y todos sus sentidos funcionan como un gran sentido que percibe todo al mismo tiempo. Cuando nos encontramos en un estado de “alerta” (llamamos a este estado uno en el que percibimos concientemente con todos los sentidos al mismo tiempo, integrando todos los estímulos a nuestro presente), nos sentimos integrados al Universo y la separación desaparece. Es por ello que creo que los sentidos fueron los tapaojos que inventamos para poder crear esta ilusión de separación que decidimos vivir en esta dimensión, en este planeta tierra.
Una vez que entendemos esto podemos a voluntad decidir quitar los tapaojos y darnos cuenta que Dios nunca se ha ido, que no nos hemos separado de El, que no existió tal separación y por lo tanto no somos culpables de ella (no existe tal cosa como el pecado original donde fuimos desterrados del Paraíso, a menos que lo igualemos con nuestra decisión de ponernos el tapaojos de la separación de los sentidos de este cuerpo, que es la verdadera ilusión). En verdad estamos hechos de partículas de luz o de Dios, en cada célula de nuestro cuerpo eso es lo que hay, tal como lo ha descubierto la física cuántica. Y fuera de nuestro cuerpo, en cada objeto, ser animado o inanimado es esto también lo que hay, partículas de luz que comenzamos a percibir cuando nuestro cuerpo funciona como un solo sentido y no como cinco sentidos separados. Y esto es lo que somos, Dios y partículas de El, viviendo infinitas experiencias humanas y recordando en este instante maravilloso quienes somos en realidad.
domingo, mayo 07, 2006
Adán y Eva de vuelta en el Paraíso
Todos sabemos la historia de Adán y Eva. Eva escuchó a la serpiente decirle lo apetitoso que sería una manzana del árbol prohibido. A pesar de las advertencias de su Padre, Eva tentó a Adán y ambos comieron de la fruta prohibida. La decisión de desobedecer a Dios les costaría ser echados del Edén a un mundo donde sentirían dolor y tendrían que trabajar por su alimento. Es de ahí donde proviene nuestra actual idea del pecado original, aquel pecado que hemos heredado de los primeros habitantes de la tierra.Pero según la Biblia Adán se sumió en un profundo sueño y en ninguna parte dice que haya despertado. Y si cayó dormido justo antes de la que la tentación tuviese lugar, o justo después. Puede que...
Eva sintió curiosidad. ¿A qué sabría esta manzana? ¿Por qué estaría prohibido comer de ese árbol? Adán pensaba lo mismo, aunque no se atrevía a conversarlo con Eva. En el momento en que comieron de la manzana, ambos cayeron dormidos. Y allí comenzó su sueño. Cuando se vieron en el sueño en un lugar desconocido, solos, sin su Padre, sintieron miedo y culpa.
- ¿Qué pasó, qué hicimos? ¡Traicionamos a nuestro Padre!
Se sintieron avergonzados, pensaron que eran culpables y comenzaron a sentir rabia hacia ellos mismos. Pero la rabia era tan insoportable que necesitaban ponerla fuera y culparse el uno al otro. Adán culpaba a Eva, porque ella le había ofrecido la manzana y Eva le decía que ella no lo había obligado, que él pudo haberla hecho entrar en razón.
Todo era tan confuso, no sabían si separarse y tomar cada quien su camino o seguir juntos aún cuando este resentimiento continuaría acompañándolos por siempre. Decidieron mantenerse juntos porque su miedo a sentirse solos era muy grande. Siguieron sus vidas en ese extraño lugar, al cual poco a poco se iban acostumbrando. Cada vez que algo no salía como esperaban, el viejo resentimiento salía a flote y se miraban con rabia y rencor el uno al otro. Sentían en el fondo una profunda culpa que ninguno de los dos se atrevía a admitir.
Luego vinieron los hijos, y los hijos de los hijos y el resentimiento fue pasando de una generación a otra. Con una vida así la muerte parecía más bien una esperanza. Terminar al fin, luego de tantos años, con el sufrimiento, con la guerra fría y el rencor era una mejor alternativa que vivir eternamente. Y así la muerte se convirtió en la salida al sufrimiento y la única vía posible hacia la libertad. Pero lo que sucedía luego es que una y otra vez renacían exactamente en el mismo punto, con el mismo sentimiento de rechazo hacia ellos mismos, sintiéndose desterrados de algo, pero ya sin el recuerdo de dónde provenía tal sensación de dolor, culpa y desasosiego. Lo habían olvidado, no estaba en su conciencia pero si en alguna otra parte, quizás en sus genes, la culpa permanecía intacta entre una vida y otra.
Sin embargo habían atisbos de cordura entre su locura. En ocasiones el amor se colaba en sus corazones y en sus mentes y lograban escuchar voces, pero no entendían muy bien lo que decían. Pero las voces no cesaban por que ellos no las entendían, se mantenían firmes repitiendo siempre el mismo mensaje. Momento a momento, día a día, vida tras vida. El mensaje era siempre el mismo: Sólo estas soñando... Sigues siendo mi Hijo... Aún estoy contigo y tu conmigo... Nunca has dejado el Paraíso....
Cómo podrían Adán y Eva, o José y María, o Cristóbal y Felicia, cualesquiera que fuesen sus nombres actuales, creer semejante cosa. Seguramente eran voces provenientes de sus pensamientos de locura. Todos estamos un poco locos al fin y al cabo.
Aún la voz se mantenía repitiendo el mismo mensaje de muchas maneras diferentes: No estas solo... Nunca me abandonaste... Estas soñando... Sigues siendo puro, inocente y sin pecado... Tal como Yo te creé.
Pasaron los años y los siglos. Cada vez más eran las experiencias que Adán y Eva iban viviendo, una tras otra vida, asumiendo distintos roles en ese lugar fuera del Edén, un lugar que ya consideraban como su hogar, pero en el que nunca habían encontrado la paz y el sosiego total. ¡Y que cantidad de roles habían asumido ya!: desde un rico mercader hasta el más pobre pordiosero, desde el Rey más poderoso hasta el más humilde plebeyo, desde el artista más carismático y sensible hasta el más ruin y egoísta de los hombres. Habían buscado la felicidad y la plenitud en el dinero, el sexo, la fama, el poder, la riqueza y la humildad, la pareja, la comida, las drogas y el alcohol, pero nada había resultado.
Una alegría siempre precedía a una tristeza, un encuentro a una pérdida. ¿Cómo era eso de que luego de la tierra venía el cielo o el infierno? Más bien el infierno parecía ser este lugar donde la culpa y el miedo que aún los acompañaba en sus mentes y sus corazones se proyectaba permanentemente en su exterior.
Una vez Eva escuchó hablar del perdón.
- ¿Qué será eso del perdón?, se preguntó. ¿Cómo puedo perdonar a mis padres después de todo lo que me han hecho? y ni que decir de mi esposo que me traicionó, o de mis hijos que crecieron y me abandonaron. Esta vida no vale la pena, soy una víctima de todo lo que he vivido. Cómo perdonar tales agravios que llevo muy dentro de mi alma. Soy el producto de todo eso. No estoy dispuesta a perdonar!!
Pero extrañas cosas le sucedían. Encendía el televisor y escuchaba a alguien hablando sobre el perdón. Una revista que compró en el kiosco hablaba sobre el perdón... el mundo debía estar volviéndose loco. Una vecina vino a hablarle del asunto y le dijo algo realmente extraño:
- Sólo debes perdonarte a ti misma.
- ¡Eso si era insano! ¡Yo, la víctima del mundo debía perdonarme a mi misma! El mundo si que estaba al revés.
Sin embargo, si no tenía por qué perdonarse, por qué sentía tanta culpa todo el tiempo. Un extraño sentimiento que la acompañaba junto con una gran melancolía como de haberse alejado de su hogar. Sin querer comprometerse comenzó a interesarse en el tema. La información parecía venir de muchas partes y en la mayoría de los casos coincidía. Eso le causó curiosidad.
- ¿No tengo nada que perder? Pensó.
Su vecina la invitó a un grupo donde se reunían a recibir el mensaje de Jesús. Un hombre que vino hace 2000 años a salvar el mundo. Hasta donde ella sabía el había muerto por los pecados del mundo, y entonces por qué el mundo seguía cometiéndolos? Había caos por doquier. Tal vez el mensaje no se había recibido o no se había entendido.
Esta gente decía que Jesús había venido a decirle al mundo que todos eran el Hijo de Dios, sin excepción, y que todos podíamos obrar milagros, igual que El. Por eso pasó por la muerte de su cuerpo, para demostrar que somos mucho más que un cuerpo y para luego resucitar y ascender en cuerpo y alma a su Hogar. Pero no entendimos su mensaje en ese entonces. Seguíamos reforzando la culpa por haber asesinado al Hijo de Dios.
Sin embargo, Dios se aseguró de que su mensaje no se perdiera y de infinitas maneras, una para cada persona, siguió repitiendo el mensaje: Eres el hijo Santo de Dios... Sigues siendo tal y como Yo te creé, santo, puro, inocente... Nada de lo que crees haber hecho durante todas estas vidas ha podido cambiar lo que eres, nada de eso es real, sigues estando en el mismo sitio, acá a mi lado... Sólo estas soñando...
Por muy incoherente que sonara el mensaje, en su corazón podía sentir que era para ella. Y decidió dejarlo entrar en su mente, repitiéndolo día a día sin cesar. Poco a poco comenzó a sentirse más libre y comenzó a compartir el mensaje que a ella había llegado. Ahí algo curioso sucedió, entre más lo transmitía más se hacía parte de ella. Al parecer sí había salida de este mundo oscuro y de terror. Cada día la paz iba penetrando su Ser. En una oportunidad se topó con Adán. Inmediatamente sintieron que se conocían desde siempre. Ella quiso hablarle de lo que había encontrado y el quiso escuchar. Y juntos comenzaron a perdonar sus antiguas rencillas. A medida que se perdonaban a sí mismos admitían más y más quienes eran en realidad. Así empezaron a ver el amor en todos sus hermanos y eso les brindaba paz.
El mensaje era claro, perdona al mundo que creaste y regresa a casa. Tu eres el soñador del sueño, el creador de tu mundo. Mientras lo critiques, mientras huyas de él, mientras lo rechaces lo continuarán viendo igual. Tu mente es quien proyecta el mundo a partir de tus pensamientos de miedo y de culpa y es precisamente eso lo que ves en tus hermanos. Perdona esos pensamientos, pide ayuda a tu Padre para ello, y la paz el amor estarán garantizados.
Y así fue como después de insistir una y otra vez sobre este mensaje y aceptar que seguían siendo los Hijos Santos de Dios, comenzaron a contemplar un mundo lleno de amor y a su propio Ser mismos reflejados en sus hermanos.
Finalmente, cuando todo fue paz y amor en sus mentes escucharon un leve susurro. Era su Padre quien les decía:
- Adán, Eva, despierten... Han estado durmiendo... Profundamente... He permanecido a su lado todo el tiempo... Susurrando estas mismas palabras... Por fin me han escuchado... Siempre hemos estado juntos... Nunca nos separamos... Los he amado eternamente... Sólo fue un mal sueño...
Encrucijada
Un hombre que se encontraba en un momento muy difícil de su vida escuchó hablar sobre una leyenda. Esta hacía referencia a un río al pie de una montaña. El río tenía fama de ser muy turbulento y arrastrar con todo cuanto se encontraba a su paso.
Decía la leyenda, que quien se aventuraba a entrar en su cauce tenía dos alternativas: la muerte o una vida llena de paz y felicidad para siempre.- ¿No es la muerte la vida que estoy llevando? Me siento solo y triste en un mundo ajeno y distante. Nada de lo que he hecho o he tenido me ha hecho sentir pleno, prefiero la muerte a continuar viviendo de esa manera.
Entonces sin pensarlo más se dirigió hacia la famosa montaña. Una vez allá, miró aterrado el fuerte caudal que tenía frente a él. No sabía si regresar o lanzarse. Un sentimiento de miedo lo invadía: miedo a volver a esa vida vacía pero también miedo a lo desconocido. ¿Qué habría detrás de ese enorme caudal? ¿La vida o la muerte definitiva?
Algo en su interior le decía que se atreviese, que todo estaría bien. El hombre se lanzó al río, la corriente lo arrastró y dio vueltas una y otra vez, sentía que no podía respirar y poco a poco sintió como el último halo de vida se escapaba de su cuerpo.
Una rápida película de su vida se presentó frente a sus ojos. En ella pudo ver todo aquello que nunca se atrevió a hacer a lo largo de la misma: contempló a sus compañeros de trabajo y reconoció como nunca se había acercado a ellos por temor a ser rechazado. Vio a sus hijos haciendo sus vidas lejos de él y admitió que no se acercó más a ellos por temor a perderlos algún día. Divisó a su esposa y se dio cuenta de que nunca se dieron la oportunidad de ser felices por temor a dar demasiado de sí mismos y a terminar defraudados el uno del otro. Vio a su padre y sintió un gran miedo a no ser aceptado por él. Recordó su triste muerte, aislado de todos los seres quienes un día prometían ser la fuente de su felicidad. Revivió sus sueños más ambiciosos frustrados por temor al fracaso. Toda su vida había estado marcada por el miedo. ¡No sin razón la felicidad y la fortuna no habían tocado a su puerta! Pudo ver claramente su miedo a no ser amado y a su vez su miedo a que alguien lo amara de verdad, su miedo a amar a los que lo rodeaban, miedo a la traición, al rechazo, al desamor y también a la entrega.
Finalmente, la corriente lo arrastró a un lugar tranquilo. Parecía increíble que ese turbulento y caudaloso río terminara rendido en aquel lugar tan apacible.
Cuando despertó, miró a su alrededor y vio el paisaje. Se trataba de un sitio acogedor y tranquilo, recostado al pie de aquella montaña y a la misma distancia de su hogar. Pero algo había cambiado en su interior: ¡estaba vivo!, ¡se sentía realmente vivo!
¿Sería real aquella leyenda? Si el río no le había causado la muerte, ¿sería entonces que le había sido dada una nueva oportunidad para vivir, así como el verdadero secreto de la felicidad? ¿Qué parte de él se habría llevado el río consigo que aun se encontraba vivo y sintiéndose realmente libre? Con seguridad algo que no era real... El miedo se había ido, ya no sería el mismo. Contempló a su alrededor y vio todo con colores muy brillantes. Sentía una particular atracción hacia todo, como si todo cuanto le rodeaba era parte de sí mismo y a su vez él parte de Todo. ¿Cómo podía sentir miedo alguno si no existía nada fuera de él que pudiese atacarlo ni rechazarlo?
Con esta nueva sensación de totalidad y plenitud emprendió su viaje de regreso a su pueblo y allí contó a todos su historia, pero nadie le creyó. Siguieron pensando que se trataba sólo de una leyenda y que él había enloquecido. Sin embargo, algunos vieron en sus ojos la Paz y comentaban... algo le sucedió a ese hombre en verdad. ¿Qué habrá sido? Y así el río continuó siendo una leyenda... aquel que se aventurara a lanzarse a él moriría o alcanzaría la paz definitiva.
domingo, marzo 12, 2006
Te conozco desde siempre
Te conozco desde siempre, y hoy te miro en lo profundo y puedo ver tu ser y el mío hacerse uno. Son distintos y a la vez es la misma esencia. Es la esencia de lo que no tiene forma, ni tiempo, ni espacio y que por lo tanto permanece intacta aunque pretendamos esconderla detrás de rostros y roles distintos en cada oportunidad que nos encontramos.Te conozco desde siempre, eso lo puedo sentir… Y acá y ahora, que es la eternidad, somos uno, pero a la vez cada uno con su individualidad, nos hacemos cómplices de lo que queremos experimentar, y a veces nos amamos y otras nos odiamos y nos distanciamos, como si eso fuera posible... Pero todo es parte del juego, parte del papel, parte de Esto. Y jugamos a la culpa por separarnos y a la rabia y al rencor. Pero muy en lo profundo reconozco que no te he perdido jamás y que no podrá suceder.
Te conozco desde siempre aunque mañana me quede dormida y vuelva a olvidarlo, está allí, y esa sensación nos volverá a unir en el camino. Lo sé… Hasta que un día, cansados de jugar decidamos permanecer allí, donde todo habita y nada falta. Que es donde estamos y hemos estado siempre, en lo profundo.
sábado, septiembre 10, 2005
Cuento: La Vida es un Sueño
Un día la tierna y dulce princesa decidió soñar algo más, decidió demostrarle a su padre que ella podía ser como El, que era capaz de inventar un mundo como el que El tan sabiamente gobernaba. Ese día se durmió y comenzó su profundo sueño. Soñó que entraba en un tunel oscuro que no pudo reconocer como su hogar y se asustó tanto al no ver a su padre y a sus hermanos que empezó a llorar. Sus lágrimas no le permitían atisbar la luz al final del tunel. A través del miedo y las lágrimas comenzó a crear su mundo. Entonces empezó a ver guerras y violencia, separación, muerte y desamor. Se vio a sí misma protagonizando esta película junto a sus hermanos. Pero en su sueño ellos no eran gentiles y amorosos, sino que en sus ojos descubrió rabia y venganza por tener que vivir en ese mundo de miedo y terror que ella había creado. Pero muy en el fondo de su alma, la princesa sabía que ella no pertenecía a ese lugar de horror y de traición.
Echó a andar y a su paso se encontró con algunos de sus hermanos que sí conocían la verdad. Le hablaron de su hogar y entonces recordó y sintió que todo cuanto le narraban era cierto. Que era lo más certero que había escuchado durante su estadía en aquél mundo.
En aquel momento la princesa comenzó a llorar pero de alegría. A través de sus lágrimas pudo contemplar una hermosa luz que le decía:
- Hija, ¿me recuerdas?
- Soy yo, tu Padre, aquí estoy esperándote con los brazos abiertos. No estamos completos sin tí. Ya quiero de nuevo verte aquí revoloteando por estos bosques.
La princesa le contestó:
- Padre quise hacer mi propio mundo, ¿en qué falle?
El padre le dijo:
- Que otra cosa puede haber aparte de la plenitud y el amor, que no sea separación y desamor?
- ¡No podías crear algo bello y perfecto que ya no te hubiese sido dado, excepto la fantasía de la escasez y la culpa de estar alejada de tu hogar!
- Te amo mucho, te amo tanto que tienes miedo a escuchar mis sugestivas y dulces palabras que te harían dudar en un instante de desear permanecer en ese sitio de miedo y horror. Sin embargo, te hice libre, tan libre que puedes continuar tanto como desees en ese mundo que creaste y del que te creíste merecedora.
- ¡No tienes hija que demostrar que eres como yo, o que tienes las mismas facultades de tu Padre! Cómo no habrías de tenerlas si te hice al igual que yo: Completa y Total.
¡No te falta nada, sólo lo que puedes soñar que te falta! lo cual no sería nunca verdad, porque sería sólo un sueño.
- Si es tu voluntad permanecer en ese sueño, yo la respeto y te sigo amando con la misma intensidad. Pero recuerda hija, que eres merecedora de la felicidad estés donde estés. Es el regalo eterno de tu padre, así como la libertad y la paz. Sin embargo, sólo podrás ver esa felicidad, esa paz y esa libertad, cuando seques tus lágrimas de tristeza y miedo y comiences a reír y llorar de felicidad, porque al fin recordaste que todo era solamente un sueño que un día deseaste soñar.
Con amor
jueves, septiembre 08, 2005
Las preguntas de mi padre. De cómo me llevaron a donde estoy ahora.
Yo crecí entre sus innumerables argumentos sobre la filosofía, la justicia, los valores, entre sus continuas críticas de lo existente, entre sus preguntas sin respuestas, muchas de las cuales se convirtieron en las mías.
De un padre ateo y una madre que había olvidado su espiritualidad nacieron y crecieron tres hijas con mucha fe en que existía algo más allá de lo que simplemente podemos observar a través de nuestros ojos y de lo que podemos explicar a través de nuestra mente racional.
Recuerdo las incontables discusiones de una pequeña niña con su padre, en el que sin ningún argumento ella le insistía en que sí existía Dios. Y el respondía: “Si Dios existe, por qué hay tanta injusticia en el mundo”, ¿Por qué mueren de hambre tantos niños todos los días?, ¿Por qué hay tanta miseria?, y yo agregaría ahora, ¿Por qué muere gente inocente?, ¿Por qué enferma gente buena?
Todas estas preguntas permanecieron latentes en mi mente sabiendo que en algún lugar y en algún momento encontraría la respuesta. Ahora creo que así ha sido. He encontrado mis propias respuestas, las que me satisfacen y me permiten explicar tantos porqués.
Cuando por primera vez conocí a dos de mis maestros Carlos y Margot Medina, ellos traían un mensaje que podría sonar loco para muchas personas. Pero no para mi. Este mensaje resonó en mi interior, respondió a mis preguntas. No logré responder a las de mi padre, al menos no en su mente, pero si en la mía. Y este mensaje era muy sencillo. “Estas dormida... Este mundo no es real... Es solo un sueño... El Hijo de Dios no puede ser pecador... El Hijo de Dios no puede estar condenado... ¿Cómo podría hacer Dios a un Hijo inferior a El?... ¿No lo hizo a caso a su imagen y semenjanza?”
Eso explicó todo para mí. Explicó la gran contradicción de la iglesia cuando dice que debemos temer a Dios, y al mismo tiempo nos vende la idea de un Dios amoroso y compasivo. Cuando dice que si pecamos seremos castigados y enviados al infierno y al mismo tiempo nos enseña que Dios perdona siempre.
¡Claro! Eso lo explicaba todo. El Hijo de Dios quiso soñar que estaba separado de su Padre, de la Fuente del amor, y entró en un profundo letargo del que ahora está despertando. Por eso este mundo es tan desolador, tan lleno de horror, de envidia, de violencia, es sólo la antítesis de lo que Somos en realidad: Amor. Pero la única manera posible de experimentarlo era soñarlo. Porque para Dios nada distinto al amor es real, y la idea de su hijo separado de El es IMPOSIBLE. Así que dio Dios a su Hijo la posibilidad de experimentar a través del sueño todo cuanto su imaginación fuera capaz de crear, incluso la ilusión de estar separado de su Padre. Y así fue como el Hijo de Dios, y no Dios creó este mundo.
Me gusta verlo de esta manera: Imagina que eres un Rey que lo tienes todo, amor, abundancia, alegría. Un día miras por la ventana de tu castillo y ves a un mendigo, entonces piensas ¿qué se sentirá ser un mendigo y no tener nada? Y seguro de que nada te puede ocurrir, y que nunca puedes perder lo que es tuyo por derecho, te acuestas en tu cama y comienzas a soñar que eres un mendigo, y en ese sueño, ¡realmente crees serlo y lo sientes!. Hasta que llega uno de tus sirvientes y te dice con afecto, Señor, despierte, sólo ha tenido un mal sueño, no está pasando nada. Todo está bien. Y así Es. Todo es perfecto. Dios no se ha ido, no nos hemos separado de El. Seguimos estando a su lado, seguimos estando a salvo. Y ahora estamos despertando.
Recuerdan la película del Mago de Oz. Bueno, para los que la vieron y sí la recuerdan... Es justo así, como cuando al final Dorotea despierta y ve que estuvo soñando y que todos los personajes que estaban en su sueño eran sus seres queridos, complaciéndola para que pudiera soñar.
Un abrazo a todos. Los quiero mucho.
I.C.L.
lunes, agosto 29, 2005
En cuanto a los links recomendados

Primero que nada quiero referirme a mi experiencia en relación Un Curso de Milagros, del cual posiblemente muchos de ustedes hayan escuchado hablar, ya que es ampliamente citado por muchos autores de la literatura espiritual.
Hace aproximadamente 15 años conocí a Carlos y Margot, dos de mis más importantes maestros. Una pareja de psiquiatras venezolanos con posgrado en Harvard, a quienes su camino los llevó a un lugar intrincado en la Gran Sabana al sur de Venezuela, en la frontera con Brasil. Se encontraban en la ciudad de Maracaibo donde nací y crecí y una amiga los vio en la televisión y me llamó para contarme que habían unos doctores que dictaban talleres de "esas cosas que a mi me gustaban". Se trataba de Carlos y Margot que en su habitual gira por toda Venezuela se encontraban en mi ciudad natal. Así fue como con casi ninguna información, pero con una sensación de que eso era para mi, me inscribí en el taller Aprendiendo a Ser. Estos talleres, me permitieron comprender, en gran medida, las raíces de mis conflictos internos y me brindaron herramientas para superarlos. Además, fue en esta oportunidad en la que tuve mi primer contacto con el libro Un Curso de Milagros.
Como le ocurre a la mayoría de los lectores del Curso que conozco, yo me emocioné al saber de él, destapé la alcancía, fui a la librería y compré tres libros. Uno para mi hermana mayor, uno para mi mamá y otro para mí. Bueno, para comenzar, el mío estuvo cerrado aguardando pacientemente por mí por muchos, muchos años, ya no recuerdo cuantos. Y fue hasta hace unos dos años que mi hermana mayor lo comenzó a leer y hasta hace un año que mi mamá le abrió su corazón. Pero lo importante es que tal como el curso reza en su inicio "Este es un Curso Obligatorio. Sólo el momento en que decides tomarlo es voluntario", en ese momento en el que tenía la convicción de que algo especial encontraríamos en ese libro, la aventura había comenzado para nosotras (aunque nos tomara varios años aceptarlo).
No quisiera entrar en detalles sobre el contenido del Curso, segura de que en los links recomendados encontraran valiosa información. Sólo quisiera acotar que para mí el Curso es el mejor maestro y compañero que alguien pudiera llevar consigo a donde vaya, en virtud de sus valiosas enseñanzas y de Quien estas proceden. Pero no diré más al respecto. Si te parece interesante conocer más sobre él, averígualo por ti mismo.
Quisiera continuar hablando sobre mis maestros Carlos y Margot y sus enseñanzas, ya que ellos fueron los que me ayudaron a obtener mis primeras respuestas a mis grandes preguntas existenciales. Tengo que reconocer que al principio las respuestas llegaron de fuera, pero la sensación de que ese era el camino ha ido aumentando con el tiempo. Han pasado muchos años y otros maestros han llegado a mi vida. De todos he aprendido, pero la enseñanza de Carlos y Margot permanece allí fuerte, inalterada. Ahora entiendo que en gran medida esto se debe al origen de la misma: Un Curso de Milagros, sin embargo, los talleres Aprendiendo a Ser tienen la particularidad de acelerar el proceso, brindándote una comprensión global de quiénes somos y qué hacemos acá, así como de por qué vivimos ciertos episodios en nuestra vida, y más que por qué, cómo hacer de ellos una enseñanza, pasando de ser víctimas a tomar el control y comenzar a ser diseñadores y creadores conscientes de lo que queremos vivir. Por ello recomiendo ampliamente estos talleres, así como la inigualable experiencia de visitar el campamento Solonia en la Gran Sabana Venezolana, uno de los sitios turísticos más visitados por los extranjeros por ser una de las zonas más antiguas y energizadas de la tierra, así como por contar con inmensurables bellezas naturales tal como el Salto el Angel. De cualquier manera, en el link recomendado podrán obtener mayor información.
Además de los talleres Aprendiendo a Ser y el Curso de Milagros, dos enseñanzas más quisiera resaltar y dar a conocer a través de este espacio. Uno es el contacto que tuve en la ciudad de San Cristóbal, Venezuela con uno de los tantos maestros de la Fundación Curso de Milagros Internacional. La verdad es que, sin temor a exagerar, la experiencia fue de otro mundo. En una serie de sesiones que ellos llaman advenimientos, donde cada persona es libre en cuanto a la experiencia que vive y a la profundidad que alcanza en ella, Paul nos llevó a la Luz. Literalmente hablando. Estos maestros elevan la rata vibratoria del sitio en donde se encuentran permitiendo que los presentes vivan experiencias de luz maravillosas, tal como fue la mía y la de mis compañeros. Ojala que este experiencia, digna de repetirse, pueda llegar a la vida de cada uno de ustedes. Sin palabras, viviendo las enseñanzas de Un Curso de Milagros, directo a lo que Somos: LUZ.
La última experiencia que les narraré por ahora es la de Janajpacha y su maestro (aunque a el no le gustan los títulos) Chamalú. Llegamos a el de una forma increíble. Este mismo año, estábamos haciendo un taller sobre contacto con la Pachamama (Madre Tierra) en una casa hermosísima de montaña, cuando durante el Almuerzo Magalita, la dueña de la casa, sugiere que escuchemos una conferencia de una Chamán Boliviano: Chamalú. Así lo hicimos, una vez que escuchamos la conferencia y nos conectamos con su mensaje, el almuerzo resultó en lágrimas de emoción y con la decisión del grupo de ir a Bolivia a conocer su Centro, Janajpacha. Y así fue, nos pusimos en contacto con ellos quienes con mucho amor nos recibieron, permitiéndonos compartir una semana de grandes enseñanzas en el Intiraymi, la Fiesta de Sol Inka. Sin duda una experiencia hermosa, y una oportunidad de conocer la gran sabiduría de nuestros ancestros que hemos dejado olvidada. Chamalú, quien ha visitado más de cien ciudades en todo el mundo, con aproximadamente 40 libros escritos, tiene mucho que enseñar y lo hace en su particular modo de ver la vida, donde para el gran pecado es la infelicidad y la mayor urgencia la alegría de vivir. En sus propias palabras: "Imprescindible ser feliz. Ultimo aviso".
Eso es todo por ahora.
Un gran saludo.
I.C.L.
domingo, agosto 28, 2005
¿Por qué Conexión Universal?

La Conexión Universal es para mi lo que nos "conecta" con la energía universal, independientemente del nombre que le demos, y nos hace parte de ella. Es así como podemos obtener respuestas sobre quiénes somos y cuál es nuestro lugar en el mundo, sin necesidad de buscarlas fuera de nosotros.
En lo personal su consecusión ha sido un largo camino en el que cada vivencia me ha ido reiterando la necesidad de ir tras ella, tanto que se ha convertido en el más importante objetivo de mi vida: un aprendizaje que me permita alcanzar una cada vez mayor conexión con lo espiritual.
En ese camino me he topado con grandes maestros, de los cuales haré mención más adelante. Muchos de ellos los he conocido en forma personal, otros a través de la lectura. Lo más importante que he aprendido es que "si" existen otros caminos que nos llevan a la paz y a la felicidad, y sobre todo, que somos merecedores de tales regalos por el sólo hecho de haber sido creados a semejanza divina.
Mi objetivo es entonces compartir, a través de este medio, algunas enseñanzas que a mi me han ayudado, así como abrir un espacio en el que otras personas puedan compartir las suyas conmigo.
Un saludo al mundo y seguimos transitando el camino...