domingo, julio 19, 2015

Cuando los hijos se van

Que duro decirle adiós a un hijo. No es un adiós que le dices a un amigo por muy querido que este sea. Es como si una parte de ti se desprendiese de tu cuerpo y te dijese: "deseo ser yo mismo, deseo volar, deseo ser libre". Y ante una petición como esta no nos queda más que responder: Adelante.

Pero la sensación de desprendimiento es tal, el saber que no estará allí cada mañana cuando despiertes, que queda en el corazón un irremediable vacío. Es justamente el vacío que hemos estado llenando día tras día, año tras año brindando amor y atención a este hijo (a). Y sin la menor duda, este vacío ha sido llenado con creces. Tanto así que ese amor nos ha hecho levantarnos cada mañana preparados para enfrentar cada obstáculo que se nos presente. Ese amor nos ha dado la fuerza para superar cualquier vicisitud en la vida y nos ha traído hasta acá. A este lugar y momento en el que nos toca decir hasta pronto, Dios te acompañe y te guíe.

Y luego de esto el reto que nos queda es encontrar esa razón para levantarnos cada mañana y seguir luchando o seguir fluyendo con la vida. Y es en ese instante, cuando te sumerges en ese vacío profundo, tan profundo que duele en el corazón, que comienzas a descubrir tu verdadera esencia. Una que quizás estuvo escondida o relegada durante todos estos años en el que tu papel primordial fue el de ser madre (o padre). Comienzas entonces a preguntarte qué es lo que hace sonreír tu corazón, que te hace sentir viva(o) y plena(o). Y descubres dentro de ti a una mujer (o un hombre) que quiere sentirse viva(o), que quiere soñar, que quiere triunfar, que quiere hacer todo eso que ha pospuesto por tanto tiempo y por una muy buena causa. 

Y entonces te das cuenta que la vida ha sido tan generosa que te dio un regalo de un valor incalculable: tu hijo(a), y ahora, no conforme con esto,  te da la libertad para que tu también vueles, para que seas tu misma(o), para que ese vacío sea llenado sólo con aquello que hace vibrar tu alma. Y nuevamente nuestra respuesta debe ser: Adelante, allá voy, Dios me acompañe y me guíe...

A mi hijo y mi razón para vivir de muchos años

domingo, junio 21, 2015

Los Adioses


No sé si sólo me ocurre a mí pero a veces siento que en la vida hay demasiadas despedidas, más de las que en verdad quisiera. Y sin más te encuentras en la sala de un aeropuerto o en la puerta de tu casa diciendo adiós a alguien que quieres y no puedes evitar que el corazón se arrugue y que una parte de ti se revele ante esta experiencia. Tanta es la rebeldía de tu corazón que comienzas a imaginar que pasaría si no te fueras, o si esa persona no se fuese. Pero no pasa mucho tiempo sin que te des cuenta que, la mayoría de las veces, así es como debe ser, y que este adiós traerá más cosas buenas que malas y que la despedida, aunque duele, también representa la posibilidad de ser libres y de crecer.

Después de todo así es la vida. Nos apreciamos más cuando estamos lejos. Por el contrario, cuando vivimos cerca, muchas veces no valoramos la presencia del otro, no apartamos el tiempo suficiente para compartir con esa persona, no decimos lo mucho que le amamos o le extrañamos cuando no está.

Curiosamente la distancia parece hacernos valorar más aquello que no podemos tener cerca. Y cuando estas allí esperando por el reencuentro, la sala del aeropuerto luce diferente, se ve como más iluminada, y sólo imaginas el rostro de esa persona llegando y diciendo hola. Es allí cuando te das cuenta que en verdad existen tantas bienvenidas como despedidas y que lo que es común en ambas es el caudal de emociones que fluye por tu ser y te recuerdan que estas vivo y que eres capaz de amar y de extrañar.


Y luego, cuando está persona está cerca, queremos aprovechar cada instante y alargar los minutos para que no terminen. Pero por más que lo intentemos el final es predecible, siempre terminaremos en la sala del aeropuerto o en la puerta de la casa diciendo un adiós que rápidamente, y para apaciguar el dolor, se transforma en un hasta pronto.

jueves, junio 18, 2015

Reunión de Negocios


Los invito a leer Reunión de Negocios en el blog de mi hermana Alba Labarca  www.caminando-al-despertar.blogspot.com.es

Este artículo me gustó mucho porque desnuda la realidad de quienes somos detrás de nuestros roles y máscaras (las cuales se desmontan cuando nos quitamos nuestros disfraces y salimos como uno más a pasear a nuestro perro), y nos habla sobre como nuestro Ser interno tarde o temprano clama por expresarse, dando lugar, en algunas ocasiones, a crisis existenciales que sólo pueden llevarnos a ser una versión más auténtica de nosotros mismos.

En su experiencia personal (la de mi hermana) este artículo narra lo que en su imaginación está ocurriendo en las mentes de quienes participan en una reunión de negocios.

martes, junio 16, 2015

Bendita crisis

Esta frase la tomo prestada de un conocido terapeuta: Luis Galdona y lo hago porque es algo que he podido constatar en mi propia vida. Los seres humanos nos crecemos en las dificultades que nos toca vivir.

Es también cierto que existe una gran resistencia al cambio en la mayoría de nosotros y es que a nadie le gusta salirse de su zona de confort donde lleva seguramente años, muy bien acomodado. Y como dice el dicho “más vale malo conocido que bueno por conocer” así es que mejor me quedo en este matrimonio aunque no está del todo bien, o en este trabajo o en este círculo de amistades y pare Ud. de contar.

Y posiblemente el que mira desde afuera o el que ya pasó por allí dirá: pero bueno qué hace él (o ella) allí? Por qué soporta a esa pareja o a ese jefe? Y quizás ni él/ella misma lo sepan responder. No están del todo contentos pero al menos eso es lo que conocen. Allí saben cómo moverse, qué esperar y qué no.

Pero como la Vida es sabia y hemos venido a este mundo a evolucionar y a aprender, a pesar de encontrarnos tan “a gustito” allí en esa zona de confort; en muchas oportunidades se nos saca, hasta incluso a empujones, y se nos impulsa a salir de ese estado de letargo en el que nos encontramos.

En algunas circunstancias un evento inesperado llega a nuestra vida cual terremoto y luego de irse nos deja toda la vida revuelta. En otras ocasiones estos eventos no son tan imprevistos pero de igual manera nos mueven el piso y de un día al otro nos encontramos preguntándonos qué hago yo acá y qué quiero hacer con mi vida.

Y aunque todo parece estar de cabeza y por momentos sentimos que podemos llegar a locura y que no seremos capaces de sobreponernos a todo esto, algo dentro de nosotros se comienza a despertar. Y empezamos a sentir que aun cuando la casa está toda patas arriba, y que no sabemos aún con certeza dónde colocaremos cada cosa, o si algunas de esas cosas las regalaremos o si finalmente nos mudaremos de casa; sí sabemos que nos sentimos vivos y que lo que pase a continuación depende de una sola persona: NOSOTROS MISMOS. 

Y es allí donde la gran aventura comienza y es como recorrer un largo camino que no sabemos con certeza a donde nos va a llevar, que muchas veces dudamos si será el correcto, donde en más de una ocasión nos sentaremos a llorar porque extrañamos esa zona de confort en la que estábamos antes y empezaremos a decir que quizás no era tan malo después de todo. Pero al final de la jornada, o al menos del día, cuando miramos atrás y vemos el tramo del camino que hemos recorrido, tendremos que admitir que hemos crecido como seres humanos. Que indiscutiblemente ya no somos los mismos que comenzamos a recorrer ese camino, que no es fácil, pero que no lo cambiaríamos por nuestro antiguo Yo.

Es en este momento cuando nos damos una palmada, nos enorgullecemos de nosotros mismos y pensamos: Bendita crisis. Quizás yo no la planifiqué conscientemente, quizás si me lo hubiesen preguntado habría respondido: déjenme acá tranquilo(a) donde estoy; pero una vez más, nuestro Ser, Dios, la Vida o como lo quieras llamar es sabio y conoce lo que más nos conviene.

Y aunque es muy doloroso lo que estamos viviendo todos los venezolanos. Aunque en este momento vemos la casa patas arriba y el terremoto está aún ocurriendo, haciéndonos pensar que no terminará jamás, si lo hará. Y es entonces cuando nos daremos cuenta que necesitamos empezar a poner juntas todas las piezas que se rompieron y comenzar a colocar todo en orden. Posiblemente algunas cosas no tendrán remedio y tendremos que botarlas, pero con la ayuda de todos podremos reconstruir de nuevo la casa: Nuestra Venezuela, que es de todos. Un país en el que todos cabemos, porque no fue hace tanto tiempo en el que todos los venezolanos nos mirábamos como hermanos.

Pero es cierto, no seremos los mismos. Y más vale que así sea. Porque no podemos permitirnos volver a cometer los mismos errores. Y seguramente que aunque diferentes, seremos aún mucho mejores de lo que éramos hace quince años. Y quizás, Dios quiera que así sea, hayamos aprendido la lección: no podemos ser felices, ni ricos, ni saludables si nos olvidamos de nuestros hermanos. El Individualismo es lo que nos ha llevado a esta crisis y la Unión lo que nos puede sacar de ella. Así que Bendita Crisis

lunes, junio 15, 2015

El orgullo de ser gocho

Yo soy maracucha, nacida y criada en Maracaibo. Orgullosa de mis raíces zulianas. De padre de Santa Bárbara del Zulia y madre gocha. Una mezcla un poco extraña porque creo que son dos de las regiones de Venezuela con idiosincrasias más dispares.

Crecí escuchando bromas en contra de los gochitos, cosa a lo cual nunca le di importancia porque sabía de fuente directa que de tontos no tenían nada. Con siete presidentes venezolanos gochos y un gran don de mando, si parecieran ser tontos sería sólo en apariencia y más bien por conveniencia.

Los gochos son cordiales, conservadores en sus gastos y costumbres, y más bien cerrados en su círculo de amistades (pocos te abren las puertas de su casa apenas te conocen). Tienen algo que siempre me ha conquistado: difícilmente sabrás a primera vista cuando un gocho es adinerado o de los estratos más humildes. Su educación e impecabilidad al vestir y hablar hace de esta tarea algo bastante difícil. Por otra parte la sencillez de los que más tienen harán que pasen desapercibidos poniéndolos a todos, indistintamente de su clase social, en una línea muy cercana y difícil de diferenciar.

Todo lo contrario a mis coterráneos maracuchos, a quienes les encanta mostrar lo que tienen y en quienes las diferencias sociales están más marcadas. No obstante, debo decir a su favor que el calor de los maracuchos no es sólo por sus entre 30 y 40 grados centígrados de temperatura permanentes, sino también por su calidez para recibir y acoger a cuanto visitante acaban de conocer, llevarlo a su casa, presentarle hasta a el gato y luego darle su cama para que pueda descansar.

No obstante, este artículo es sobre los gochos y sobre como yo, luego de llevar viviendo en San Cristóbal más de 18 años y de haber criado a mi hijo en esta tierra, hoy me siento más orgullosa que nunca de mis raíces andinas.

Y eso por qué? Muy sencillo, mi orgullo se remonta a febrero del 2014. Comenzando el día 2 de con la primera reunión convocada por María Corina Marchado y Leopoldo López, momento en que el pueblo acude al llamado y se reúne para intercambiar ideas sobre los problemas que nos aquejaban y las posibles soluciones. Luego el 5 de febrero, tiene lugar, de manera espontánea, una protesta pacífica en la Universidad de los Andes, región Táchira, en reclamo por la inseguridad, debido a un intento de violación de una compañera dentro del campus universitario. A esta protesta las autoridades estadales reaccionaron atacando y llevándose presos a varios estudiantes, acción que generó un estallido en una ciudad ya azotada por el desabastecimiento y las largas colas para colocar gasolina.

Esto fue el preámbulo de lo que serían dos meses y medio de lucha de un pueblo, contra la represión del gobierno de Nicolás Maduro. Dos meses y medio que sólo los que vivimos en San Cristóbal podríamos entender. Y un lapso en el que este pueblo aguerrido se ganó el respeto de toda Venezuela, del mundo y, por supuesto, el mío. 

Esta lucha dejó cientos de detenidos y más de cuarenta fallecidos, pero también sirvió para desenmascarar al gobierno de Venezuela, que venía exhibiendo una fachada de “democracia” basada en una cantidad exagerada de procesos electorales, que sólo pueden demostrar la necesidad del régimen de hacerse ver como demócratas frente a la opinión internacional.

Es así como el sufrimiento que vivimos durante esos dos meses, ese toque de queda autoimpuesto luego de las doce del mediodía de cada día, trajo sus frutos. Y sólo por recordar y darle mérito a quien lo tiene. Lo que comenzó en la Universidad de los Andes pronto se extendió a la Universidad del Táchira, donde los estudiantes atrincherados en su Casa de Estudio, se organizaron para defender la libertad.

Seguros de que el socialismo del siglo 21 no tenía nada que ofrecerles sino miseria, prefirieron arriesgar sus vidas con la esperanza de tener un futuro más prometedor. Y lo suyo hicieron los vecinos quienes defendieron a capa y espada a estos estudiantes. Les llevaron comida, medicinas y se ocupaban de avisar, empleando cacerolas, incluso a altas horas de la madrugada, sobre los ataques nocturnos que la guardia nacional les propiciaba para tomarlos desprevenidos.

Pero ellos se mantuvieron firmes en sus ideales. Tomaron la Avenida Carabobo y el tanque de guerra como símbolo de su  lucha. Sufrieron algunas bajas, pero nada los detenía. La lucha que comenzó por los estudiantes se extendió al resto de la ciudad que pronto estuvo llena de guarimbas por doquier. Independientemente de las críticas que las guarimbas hayan sufrido a lo largo del territorio nacional, la gran verdad es que los gochos se enfrentaron con gallardía al régimen y lo hicieron tambalear.

Lamentablemente, sólo los gochos, y algunos merideños, maracuchos y valencianos valientes (pero en verdad muy pocos) dieron la lucha que Venezuela necesitaba. Los dejaron solos. En ocasiones veíamos mensajes de apoyo por las redes sociales. Quizás el resto de Venezuela pensó que era suficiente con la lucha de los gochos para sacar a un gobierno que la mayoría se ocupa en criticar (pero sólo eso), quizás el resto se quedó esperando a que los otros se arriesgaran y se expusieran por ellos, quizás el miedo se ha apoderado del venezolano... No lo sé. Y si no por qué otra razón el resto del país se conformó con ver las noticias por CNN y hacerle barra a los gochos? Aún me lo pregunto y no tengo respuestas…


Yo viví cada día de esos dos meses y aún los recuerdo. Recuerdo la avenida Caracobo y su tienda de campaña y el tanque de guerra y unos cuantos jóvenes jugando a ser libertadores de un país, con la esperanza en sus ojos, y unas cuantas calles cercadas con alambre para protegerse de la guardia y de la desigual lucha entre piedras y pistolas. Y esas calles desoladas que me hacían recordar al lejano oeste y aquel clamor de los gochos por volver a ser libres… y yo sólo pensaba, Dios, qué orgullo se siente el tener sangre gocha corriendo por mis venas!

domingo, junio 14, 2015

Despierta por Dios despierta!

Mi Venezuela Querida! La Patria de Bolívar! Cuanto dolor siento al verte así!

Y siento impotencia y rabia, pero no sólo contra el gobierno, por habernos llevado al caos, sino también contra mis compatriotas y hasta contra mi misma.

Y me pregunto: Si es cierto que “los pueblos tienen los gobiernos que se merecen” qué ha pasado y sigue ocurriendo con nosotros los venezolanos que le hemos permitido a este gobierno traernos hasta este punto?

Qué pasó con el bravo pueblo de Bolívar y con el ejemplo que Caracas dio? Qué pasó, y sigue pasando, que nos resignamos a vivir nuestras vidas en una cola para comprar los alimentos de la cesta básica (si es que los encontramos), las medicinas y hasta la gasolina, en el país con las mayores reservas petrolíferas del mundo? 



Cómo llegamos a este punto?

Aún recuerdo cuando decíamos: "acá no va a pasar lo que pasó en Cuba porque el venezolano es diferente al cubano y no lo va a aceptar". Que bien que ha funcionado la franquicia cubana adquirida y puesta en marcha por Hugo Chávez,  la cual, durante los últimos quince años, nos ha vuelto dependientes de las dádivas del gobierno, conformistas, pendientes del Cupo  de Cadivi (dólares preferenciales para viajar) y de los productos subsidiados,  para vivir a expensas de las grandes equivocaciones de este gobierno!

Sí, porque todos esos subsidios que un día a muchos les  resultaron convenientes, todos esos "regalos" que nos permitieron obtener insumos a bajo costo y dinero fácil (ayuda a madres por cada hijo y sueldo mínimo para los presos) sin mucho esfuerzo, son en gran parte los causantes de la pasividad y el conformismo que no nos han permitido salir a luchar por lo que es nuestro. De esta manera fueron comprando conciencias y ganando adeptos.

Es justamente esta pasividad,  la que le ha permitido al gobierno chavista perpetuarse en el poder, con un presidente que jamás ha demostrado frente a los actores políticos y al pueblo su nacionalidad venezolana, aunado  al hecho  de haber llegado  al poder mediante un proceso electoral  altamente cuestionado.




Otro factor importante a considerar, en el deterioro de la economía, son las expropiaciones de medianas y grandes empresas nacionales y foráneas llevadas a cabo por este gobierno, muchas veces sin ningún tipo de indemnización para sus dueños. Además, de las represalias impuestas a otras de ellas, las cuales van desde la fijación arbitraria de precios sin tomar en cuenta la realidad del mercado venezolano y la estructura de costos del rubro en cuestión, hasta su asfixia por falta dólares para adquirir los insumos necesarios para su funcionamiento; todo lo cual ha destruido el aparato productivo y el empleo en Venezuela, ya que toda empresa que ha caído en manos del gobierno se ha vuelto improductiva.

Que dolor me da mi país y que impotencia me da al ver a los presos políticos y a unos pocos más luchando solos. Y dónde están los demás venezolanos? Ahhh si ya recuerdo! Están haciendo colas para comprar comida! Qué bien diseñada está la franquicia cubana. Justo eso es lo que buscan: que nos entretengamos, nos resignemos a la libreta alimenticia y se nos vaya la vida en una cola, así no tendremos tiempo para salir a protestar.

Que pronto olvidamos los venezolanos. Pero cómo lo hacemos? No puedo entenderlo!

Cómo olvidar al país próspero y abundante en el que vivíamos. No fue hace tanto tiempo cuando los anaqueles de los supermercados estaban llenos de distintas marcas de productos, cuando podías ir a una farmacia y conseguir todos los medicamentos que te enviaba el médico, cuando podíamos caminar seguros por las calles, cuando todos los venezolanos, independientemente del color político, eramos hermanos y se respetaba y valoraba a los empresarios por trabajar honradamente y generar empleo. Ese es el país al que tantos inmigrantes europeos llegaron, echando raíces y generando riquezas para ellos y para la nación. Cómo olvidar todo eso... Y que ironía que sean los jóvenes, que crecieron en este régimen y que no vivieron toda esa abundancia, los que estén allí afuera dando la cara.

Por favor: Bolivia, Argentina, Ecuador, España mírense en este espejo.

Por favor Venezuela! Despierta mi Patria. Despierta por Dios Despierta!

Ligera de equipaje

La verdad es que este título me gusta tanto que me habría encantado que se me hubiese ocurrido a mí porque es algo con lo que me identifico mucho.

Por alguna razón, quizás porque en el fondo conoce mi amor por la libertad, la Vida me ha ido poniendo en situaciones en las cuales me he visto forzada a deshacerme de ciertos bienes materiales y estructuras sociales – o quizás nunca las he tenido del todo muy integradas a mi ser -.

Aunque siempre, como la mayoría de los mortales, soñé y luego tuve la dicha de tener una familia, una casa cómoda, un buen carro, un negocio familiar y un perro, poco tiempo después de casarme el destino me tenía deparadas varias sorpresas. El matrimonio no salió como pensábamos, el negocio tampoco, la casa y el carro hubo que venderlos para pagar las deudas y comenzar de nuevo y a los perros, bueno… eso es otra historia… a los perros tuvimos que regalarlos porque mataron a la llama bebé (hija de una llama procedente de Perú) del vecino, la cual tenía ya vendida a un circo.

Pero aunque todo suene como un drama-comedia, la verdad es que hoy en día no lo veo de esa manera. Eso que en aquel momento parecía el fin, fue el inicio de una vida llena de libertad y oportunidades de aprendizaje y crecimiento que quizás no habría tenido en el marco de una vida familia “perfecta”.

Entonces, luego de tener una casa grande, que luego cambiamos por un cómodo apartamento propio de cuatro habitaciones y tres baños, pasé a vivir alquilada en un sitio mucho más pequeño pero con un alquiler muy conveniente (dos habitaciones y un baño), donde en principio no cabían todos mis muebles, para pronto darme cuenta que tampoco necesitaba de todo eso.

Unos años después, La Lotería del Táchira, dueña del apartamento donde vivía con mi hijo, me solicitó su devolución, así que me vi forzada a regalar unas cuentas cosas más, donar todos mis muebles a un apartamento propiedad de mi familia y meter todos mis peroles restantes en seis cajas que guardé en un closet de ese mismo apartamento. Lo más curioso es que rara vez he ido a buscar algo de lo que está en esas cajas, lo cual quiere decir que la mayoría de lo que está allí no me es realmente indispensable.

En estos momentos, todo mi mundo material (o la mayoría de él) se encuentra en una habitación en la casa de mi madre, desde la cual me muevo con total  comodidad a donde me place. En ella uno de mis objetos más preciados, mi juego de maletas, me permite estar siempre lista para mi siguiente aventura.

Una cama, mi ropa (que creo que es demasiada), una cartelera donde coloco mis metas y planes más importantes, así como algunas fotos de mis seres queridos, y una mesita de noche, son las cosas que me acompañan cuando estoy en casa. Y aunque en mis ensoñaciones siempre viene a mi menta la hermosa casa con el patio para comer afuera y una pequeña piscina, la familia y el perro; debo reconocer que se siente muy bien vivir ligera de equipaje.



miércoles, junio 10, 2015

La libertad

Hoy he elegido escribir sobre la libertad porque de todos los valores para mí, junto con el amor y el respeto, son los más importantes.

Para mí la libertad lo es todo. Es poder levantarme en la mañana y decidir qué hacer y a dónde ir. Es rediseñar todos los días mi vida nuevamente. Es mantenerme en una continua metamorfosis a tal punto de que no sé qué seré mañana porque el Ser no es algo estático sino algo en continuo movimiento y transformación. Es como la naturaleza funciona y como nosotros funcionamos también. Si lo ves con cuidado, si observas un paisaje detenidamente no hay dos instantes iguales. En cuestión de minutos o segundos el viento sopla en sentido diferente, una hoja se ha caído del árbol, otras más se han movido de lugar, algunos animales han llegado y otros se han ido. Y aunque el paisaje nos pudiese parecer exactamente igual en verdad no lo es.

Lo mismo sucede con nosotros, no somos los mismos que ayer ni seremos los mismos de mañana. Encasillarnos en un molde de lo que “deberíamos” ser es ir contra Natura. Por el contrario, la libertad de movernos y cambiar es nuestra verdadera naturaleza. Por ello creo que la libertad es algo que no podemos negociar. Sin embargo, ejerciendo nuestra libertad podemos decidir compartir nuestro tiempo y nuestro espacio, pero esto sería nuestra elección no la de los otros.

Y cómo saber si estamos ejerciendo nuestra libertad? Cuando nos sentimos cómodos y en paz en donde y con quien estamos, y cuando nos sentimos vivos y dispuestos. Preparados para nuestra siguiente aventura. Cuál será? No lo sé. Pero es lo que al final es la vida Una Gran Aventura. Como El Mago de Oz o Alicia en el País de las Maravillas. Y TU eres Alicia. No te conformes con menos.

Pero no te confundas, quien te persigue, quien te quiere atrapar, no son los fantasmas de afuera. Es tu propio inconsciente acostumbrado a aprisionarte. Y de seguro que así has enseñado a los demás a tratarte y no puedes pretender que ellos te vean diferente de un día para otro. Pero seguro que poco a poco, dentro del mayor respeto por tus tiempos y los de los demás, todos (ellos y tú mismo) podrán entender que tu naturaleza, al igual que la de ellos, es la LIBERTAD. Y gracias a Dios que es así.


domingo, mayo 19, 2013

El Individualismo Venezolano. Los Vivos Bobos de América Latina.


Decidí colocarle este título al presente artículo para resaltar algo que muchos comentan y tratar de explicar por qué ocurre tal fenómeno en nuestro país: Los venezolanos somos seres altamente individualistas. Sólo pensamos en nosotros mismos y no en las consecuencias que nuestros actos y decisiones tienen sobre los demás. Esto lo observamos en nuestra vida diaria cuando nos colamos en una fila, cuando utilizamos a los “amigos” o pagamos para que nos agilicen un trámite y, muy recientemente, cuando votamos por un régimen represivo y que está destruyendo la economía del país porque estamos recibiendo algún beneficio de este que no queremos perder.

Este individualismo está claramente expresado en el trabajo de David Mc´Clelland, científico de la Universidad de Harvard y propulsor de la teoría de la Motivación al Logro. Según este autor, existen tres tipos de motivaciones que movilizan al ser humano. La motivación al Poder, al Logro y a la Filiación. En un estudio realizado por Mc´Clelland en Venezuela entre 1930 y 1970 se comprueba que los venezolanos tenemos alta motivación al Poder (necesidad de ejercer poder sobre otros), seguida por la motivación a la Filiación (necesidad de formar parte de un grupo, de agradar y conciliar), y muy baja motivación al Logro (que es la motivación del ser humano de lograr objetivos cada vez mayores y de irse superando a sí mismo).

Esta última motivación es la responsable del progreso de los pueblos pero, lamentablemente, es la más baja en Venezuela. Esto explica muchas cosas. Pero lo que quiero resaltar en este artículo es que Mc´Clelland decía que la motivación a la Filiación de los venezolanos es muy particular, porque no obedece al deseo del bienestar de su colectivo (su país) sino de “un pequeño grupo de allegados”, cosa que ocurre en forma muy distinta que en los países desarrollados. Este importante y antiguo descubrimiento, pero a la vez muy vigente, que hace Mc´Clelland en su estudio, apoya la teoría del individualismo venezolano. “Mientras los Míos y Yo estemos bien que me importan los demás, Ponme donde hay”. Es la idiosincrasia de muchos venezolanos. Lamentable, muy lamentable.

Pero lo interesante acá es ir un poco más allá y ver cuáles son y han sido las consecuencias de esta manera de pensar en la situación actual que estamos viviendo: Desabastecimiento, depreciación del bolívar, inflación, inseguridad. Todos estos males que nos aquejan A TODOS, son consecuencia de esta forma de pensar. En los últimos 14 años (y antes de Chávez también ya que el chavismo es consecuencia de los males de la “Cuarta República”), los gobernantes de turno se dieron a la tarea de despilfarrar, robar y regalar todo el dinero que entró en forma espectacular (con precios del petróleo por encima de los 100 dólares) a nuestro país. No visualizaron cuáles serían las consecuencias de sus actos. Era más fácil aprovechar “la oportunidad de hacer negocios” y meterse al bolsillo todo el dinero que pudieran. No se detuvieron a pensar que esas acciones podrían convertirse en inflación, miseria, desabastecimiento e inseguridad. Pero lamentablemente las consecuencias las vivimos actualmente TODOS LOS VENEZOLANOS. No sólo los que no están enchufados las sufren. También los enchufados. La historia está pasando factura a TODOS. Lo podemos observar cuando vamos al supermercado y no hay los productos que necesitamos aunque tengamos mucho dinero para comprar, cuando nosotros o nuestros familiares se encuentran a merced de la delincuencia al salir a la calle (y a veces sin salir).

Entonces, valió la pena llenarnos los bolsillos si ahora no podemos disfrutar de ese dinero? Si queremos tener una vida normal, salir a la calle, caminar libremente, ir a un supermercado a comprar harina o leche, comprar los medicamentos y no podemos por que NO HAY? Si vivimos en un país deteriorado y herido a muerte económica y socialmente hablando? Son las preguntas que vienen a mi mente y es la razón por la que afirmo en el título de este artículo que somos los Vivos Bobos de América Latina. Cuando ante la “oportunidad” salimos corriendo a ver cuánto nos podíamos meter, cuando nos dejamos corromper y como abogado o juez sacamos a un delincuente de la cárcel porque nos pagó lo que le pedimos, o como guardia nacional dejamos que se llevaran los alimentos de primera necesidad y la gasolina a Colombia porque así nos redondeamos el sueldo, que Vivo fuimos, pero no pensamos que ese delincuente podría venir y lastimar a un ser querido o que nuestra familia tendría que hacer largas colas para echar gasolina o para comprar un paquete de harina y que los marcarían en el brazo con un número para saber en qué puesto de la fila estan, que Bobo fuimos… finalmente.

Qué triste lo que estamos viviendo, pero cuán responsable somos? Cómo afectan nuestros actos a los demás? Es necesario que comencemos a hacernos esta pregunta si queremos entregarle un país distinto a nuestros hijos. Seguiremos siendo los Vivos Bobos que hemos sido hasta ahora? Queremos un cambio, pero este cambio comienza por nosotros mismos. Por un cambio de conciencia. No somos seres individuales que vivimos en forma aislada. Todo lo que hacemos afecta a nuestro entorno. Somos un colectivo, un sistema. Lo que uno hace afecta al resto y a la larga se devuelve hacia nosotros mismos. No seamos Vivos Bobos o como dice el refrán, no tomemos decisiones que sean Pan para hoy y Hambre para mañana. Si pensamos diferente y todos ponemos un grano de arena podemos hacer grande este país, de lo contrario nos seguiremos hundiendo es nuestro propio estiércol. Es nuestra la decisión.

Prof. Irulú Labarca correo: irululabarca@hotmail.com twitter: @iruluabarca

martes, febrero 19, 2013

No hay receta para ser padres


Hay varias cosa que he aprendido a lo largo de mi camino como madre en esta vida (quizás el más importante que he recorrido) y quiero compartirlas contigo porque posiblemente te resulten útiles. 


Es verdad que no hay un manual de cómo ser padres, ni tampoco cursos (aunque ahora si que hay algunos libros), por lo tanto es algo en lo que siempre cometemos errores. No obstante, con seguridad tu tienes grandes fortalezas. Por eso te propongo como reto, conviértete en el mejor padre o la mejor madre que puedas llegar a ser en esta vida. Y sé que ese es tu deseo. Por eso te voy a entregar estos “tips” (con toda la humildad porque no son recetas y lo que funcionó para mí no tiene necesariamente que funcionar para ti) y de todo corazón espero que te sirvan. 

Lo primero que pensé cuando tuve a mi hijo en mis brazos es que el era mi más grande REGALO. Así que siempre se lo decía. Siempre supe que él era MI MAESTRO, y no yo la suya. Que él tenía más que enseñarme a mí, que yo a él. Que mi papel era guiarlo pero no decirle qué hacer, porque no le dices a un maestro qué hacer, más bien dejas que te muestre el camino. Los padres cometemos mucho el error de creer que nuestro rol es enseñarle a nuestros hijos lo correcto y lo incorrecto. Pero quién dice que es correcto e incorrecto? Nuestros propios padres? (permíteme reir). Ellos son tan humanos y se equivocan tanto como nosotros. Por otro lado, el Ser Divino que está en el niño y aún no ha sido contaminado sabe CON CERTEZA mejor que tú y yo que es lo mejor. 

Y allí viene el segundo secreto, el objetivo no es convertirlos en buenos niños, ni más preparados, ni más capaces, ni más especiales que los otros, sino más felices. Entonces qué es lo que trae felicidad a tus hijos. Pregúntate eso cada día y hazlo tu objetivo, aunque vaya a veces en contra de tus principios, los que te inculcaron cuando niño(a). Respecto a lo cual te digo: muchos NO SIRVEN PARA NADA. 

Así que te doy otro tip. Antes de intentar cambiar, cuestiona TODO lo que aprendiste y te enseñaron. Si sigues pensando que todo lo que aprendiste es correcto no lo podrás hacer. Conviértete en un lienzo en blanco de nuevo para que puedas pintar sobre él, el nuevo Ser en el que te quieres convertir.  
Pero tú dirás, que sean felices es que hagan lo que quieran. NOOOOO, el truco es en cada momento en que te enfrentes a una decisión difícil en la que debas orientar a tus hijos usar tu intuición, pide a la Inteligencia Suprema, tal como la conozcas, orientación. Tienes que creer firmemente que NO SABES QUE ES LO MEJOR, porque lo que tú crees que es lo mejor viene de tu educación, de tus condicionamientos. Y si en verdad hiciste lo que te dije anteriormente, cuestionarlos, ya sabrás que están lejos de ser lo mejor para tus hijos, como no lo fueron para ti tampoco en su momento. Si lo hubiesen sido serías un ser completamente libre y feliz. Lo eres??, quieres eso para tus hijos o quieres algo mejor? 

Pues bien, partiendo de allí, ponte en alerta (pon tu mente en blanco, relájate) y permite que sea la Inteligencia Universal, Dios, o como quiera que lo llames quien te muestre el camino de qué hacer. Cómo sabes si la decisión es la correcta. Porque sentirás paz, aunque la decisión sea fuerte para ellos tú sentirás paz. Una crítica que algunas personas me han hecho es que no soy lo suficientemente fuerte porque cambio de opinión con mi hijo. A veces digo no y luego digo sí. Pero es muy sencillo explicar por qué lo hago. Estoy programada para decir NO, porque fue lo que aprendí cuando niña. Cuando mi hijo me pide algo o algún permiso mi primera reacción es decir NO. Cuándo él me dice pero por qué no? es mi alerta. Me digo: "OJOOO, cuidado!! es mi programa de decir No". Así que me pongo en alerta (o silencio) y me pregunto, por qué no? y si no encuentro una buena razón cambio de opinión. No estoy siendo suave ni con poco carácter, sólo estoy siendo reflexiva y corrigiendo sobre la marcha mis propios condicionamientos. Es un buen ejercicio de vida. 

En relación con lo anterior, si al final debes decir que no, la comunicación es fundamental. Ellos siempre te dirán y por qué no?? Y este es tu verdadero papel como padre. Educarlos y explicarles por qué no. Nunca decirles PORQUE NO, PORQUE YO LO DIGO. Ojo, esto fue lo que nos hicieron a nosotros y no queremos cometer los mismos errores. Verdad? Ellos están en la capacidad de entender el por qué, si se los explicamos con toda honestidad y de buena manera, con amor. Es fundamental que entiendan que aunque no pueden hacer lo que quieren, lo estás haciendo por su bien o en ocasiones por el tuyo (estas cansada por ejemplo). A veces es necesario hacer que se pongan en tu lugar. Y aunque suene como un contrasentido es importante dejar en claro quien es lleva las riendas en casa. Los niños siempre van a intentar medir hasta donde pueden llegar. Mover los límites, tomar el control y tienen que saber hasta donde pueden llegar. Parece una contradicción con lo anterior pero no lo es. 

Entender que nuestro rol es orientarlos porque aun son muy pequeños y no saben muchas cosas sobre esta "realidad", así que tu eres sus ojos para adentrarse al mundo, lo enseñas pero consciente que en ese intercambio tu eres el que más aprendes y no al revés. Entonces la clave es comunicación, comunicación, comunicación. Ser su amigo, pero con límites. 

Otro punto pero quizás el más importante. Darle amor incondicional. Que sienta que pase lo que pase, que aunque se equivoque, le vaya mal en el cole, que aunque lo regañes o lo castigues, lo amas más que a todo en el mundo. Decírselo siempre, sobre todo después de un castigo, durante el tiempo de la reflexión. Porque un castigo siempre debe ir precedido por una amorosa conversación y reflexión donde debemos estar abiertos a admitir si también nosotros nos equivocamos, si fuimos injustos o impulsivos. Y donde debemos estar preparados para pedir perdón. Por que si queremos escuchar una disculpa debemos dar el ejemplo. 

Y por último. Es muy importante que cuando llegue el momento de que lo pueda entender, cuando hayas creado en él la bases necesaria para andar sólo en la vida (que es más pronto de lo que crees) tengas la humildad de decirle a tu hijo que posiblemente, en mucho de lo que le has enseñado, te has equivocado. Y eso no es más que darle la oportunidad de que él también cuestione su crianza y luego pueda hacerlo mejor con sus hijos (evolucionar), por que esa es la verdadera razón de esta existencia, evolucionar. 

Bueno, como te dije sólo unas pequeñas reflexiones que espero que te puedan servir de algo. Te deseo lo mejor en el camino más hermoso de recorrer que es el de ser padres. Un abrazo

miércoles, enero 12, 2011

La persona más importante


Hoy me he dado cuenta de que hay alguien a quien podría yo hacer verdaderamente feliz, una persona que me encantaría se sintiera orgullosa de mí, una persona a quien consentir y regalarle lo que siempre soñó. Alguien a quién preguntarle cada día cómo se siente y que podría hacer yo hoy para que este día fuese innolvidable. Alguien que sin duda merece mi preocupación y mis esfuerzos.

Esa persona, a quien tanto me ha costado perdonar por sus equivocaciones, con quien he compartido sus alegrías y sus logros. Esa persona que ha ido buscando su camino con la fe de que hay uno para cada quien, aunque esa fe muchas veces se viera resquebrajada. Esa persona que por muchos años creyó que la vida se trataba de hacer las cosas lo mejor posible para todo el mundo.

A ella hoy le entrego todo mi amor, y mi orgullo. Y agradezco a Dios porque de ahora en adelante sé a quien regalarle mis días y mis sonrisas y mis sueños... A MI MISMA.

LO QUE LE PEDÍ A LA VIDA


Siempre creí que la vida era sorda, inexplicable o inconciente.
Cada vez que sufría, que sentía un dolor profundo en mi corazón, me sentía víctima y me preguntaba, por qué a mi? Qué he hecho para que esto me suceda?

Acaso es malo el que sufre? Hay un extraño mito que dice que siempre los más nobles de corazón son los que más sufren. Pero qué han hecho mal para merecer tal sufrimiento?

Pero la verdad es que he descubierto lo que le pedí a la vida. Yo puse las cartas y ella dijo: “Bueno”, sin discutir... sin juzgar...

Le pedí a la vida sufrimiento y encontré sufrimiento... En los lugares más recónditos, donde otros hallaban alegría y esperanza...

Le pedí traición, dolor y rabia... y eso me dio...

Le dije... eso merezco... Ella contestó: “Así será”. Ni una palabra más... No me cuestionó. Solo un: “Lo tendrás”.

Ahora sé que en lo profundo de mi creía merecer ese dolor, esa angustia, ese miedo, esa rabia. Creía también que sentirlas me liberaría de la culpa y me harían merecer algo mejor, me harían ser alguien mejor. Que equivocada estaba cuando volcaba mi propia culpa sobre los otros y sobre la Vida!! Haciéndome ver como su víctima.

Por un momento olvidé cuál fue mi deseo. Olvidé lo justa y sabia que es la Vida. Sólo te da lo que le pides. En silencio... sin juicios... sólo eso y nada más...

Soltando amarres


Desde un tiempo remoto, donde mis recuerdos me llevan, aunque difusos, a tu encuentro, desde entonces y no ahora te lo digo, MI ALMA DEJA LIBRE A LA TUYA, para que esta vuele a donde ha de volar y se apropie de su próxima ilusión, sin dolor y sin culpa. Porque el dolor y la culpa no existen sino en nuestra mente que las creó, YO TE EXIMO PUES DE ELLA y con eso me hago libre a mí también de su prisión. Nunca es tarde para corregir aquello que permanece alejado de la verdad. Y la verdad es el amor, nunca el dolor.
Vuela hoy, ayer y siempre, cual si fuere uno solo el tiempo, que si en un momento de la eternidad, un encuentro nos sorprende, que en libertad este tu alma y en libertad la mía para inventar una nueva historia, sin pasado. POR ESO TE DEJO LIBRE, en espíritu y en cuerpo, porque si en una de estas formas se nos ha de pillar juntos, que se sea por la voluntad de ambos y en libertad!

domingo, enero 09, 2011

Reconoce que eres Dios jugando a ser Humano


La separación es una Ilusión, NO EXISTE, no los han dicho todos los maestros iluminados que han venido a este planeta. Pero si es una ilusión cómo es que nos sentimos separados? Supongamos q la ilusión consiste en unos tapaojos que no nos permiten ver la Realidad, la realidad es que NUNCA nos hemos separado de Dios y que el sigue allí junto a nosotros (por así decirlo, vale decir también que somos Dios, que somos parte de El, etc). De ser así, si no nos hemos separado jamás y seguimos unidos a Dios, por ende no existe el pecado original que viene precisamente de haber osado desobedecer a Dios (asumimos acá que la manzana prohibida es la decisión del Hijo de Dios de hacer un mundo aparte y separarse de Dios). De no existir el pecado original no hay culpa que pagar (estaría de más todo el cuento de por mi culpa, por mi culpa, por mi gran culpa y de que Jesús vino a limpiar nuestras culpas) y mucho menos habríamos sido echados del Paraíso (El cuál es sólo una representación de nuestra Unidad completa con Dios), ni de eso de que ahora sufriríamos y tendríamos que hacer un gran esfuerzo para parir y para alimentarnos, en fin para vivir.

En pocas palabras, si nos quitamos el tapaojos y reconocemos que nunca nos hemos ido del Paraíso, que nosotros mismos (pero en otra dimensión, concientes de nuestra unidad con Dios, y en una clase de juego inocente y sin consecuencias) sólo nos pusimos una especie de lentes virtuales que nos muestran un mundo ilusorio en la tercera dimensión (a la que llamamos planeta Tierra), para que pudiésemos tener una experiencia humana (ilusoria), podremos deshacernos automáticamente de nuestra sensación de soledad, separación, abandono, culpa por haber dejado a Dios, rabia porque El nos haya abandonado, etc, etc.

Entonces el trabajo está en afirmar, creer desde lo más profundo de nuestros Ser, y repetirnos a nosotros mismos que Jamás, Nunca nos hemos separado de nuestro Padre, que seguimos en Unidad con El, que la separación sólo fue una Ilusión, un juego y que seguimos allí en el Paraíso como los Santos e Inocentes Hijos de Dios que somos.

Amen

domingo, diciembre 26, 2010

Los sentidos y la ilusión de separación


Hemos aprendido que la separación es una ilusión, no estamos realmente separados… Pero cómo se produce esta ilusión de separación. Si Dios está alrededor de nosotros y en nosotros y es Uno con nosotros, cómo es posible que tengamos tal sensación de separación, abandono y soledad?

Puede que la respuesta esté en los sentidos. Los sentidos fueron diseñados (por nuestro deseo de vivir esta experiencia humana) para funcionar en forma separada (tenemos 5 sentidos que funcionan independientemente), generando una sensación de separación. Cuando somos niños, nos encontramos más concientes de nuestra Unidad, nuestros sentidos funcionan más como un todo integrado. Por eso los niños parecen distraídos y aun así perciben todo los que ocurre a su alrededor. Su cuerpo y todos sus sentidos funcionan como un gran sentido que percibe todo al mismo tiempo. Cuando nos encontramos en un estado de “alerta” (llamamos a este estado uno en el que percibimos concientemente con todos los sentidos al mismo tiempo, integrando todos los estímulos a nuestro presente), nos sentimos integrados al Universo y la separación desaparece. Es por ello que creo que los sentidos fueron los tapaojos que inventamos para poder crear esta ilusión de separación que decidimos vivir en esta dimensión, en este planeta tierra.

Una vez que entendemos esto podemos a voluntad decidir quitar los tapaojos y darnos cuenta que Dios nunca se ha ido, que no nos hemos separado de El, que no existió tal separación y por lo tanto no somos culpables de ella (no existe tal cosa como el pecado original donde fuimos desterrados del Paraíso, a menos que lo igualemos con nuestra decisión de ponernos el tapaojos de la separación de los sentidos de este cuerpo, que es la verdadera ilusión). En verdad estamos hechos de partículas de luz o de Dios, en cada célula de nuestro cuerpo eso es lo que hay, tal como lo ha descubierto la física cuántica. Y fuera de nuestro cuerpo, en cada objeto, ser animado o inanimado es esto también lo que hay, partículas de luz que comenzamos a percibir cuando nuestro cuerpo funciona como un solo sentido y no como cinco sentidos separados. Y esto es lo que somos, Dios y partículas de El, viviendo infinitas experiencias humanas y recordando en este instante maravilloso quienes somos en realidad.

domingo, mayo 07, 2006

Adán y Eva de vuelta en el Paraíso

Todos sabemos la historia de Adán y Eva. Eva escuchó a la serpiente decirle lo apetitoso que sería una manzana del árbol prohibido. A pesar de las advertencias de su Padre, Eva tentó a Adán y ambos comieron de la fruta prohibida. La decisión de desobedecer a Dios les costaría ser echados del Edén a un mundo donde sentirían dolor y tendrían que trabajar por su alimento. Es de ahí donde proviene nuestra actual idea del pecado original, aquel pecado que hemos heredado de los primeros habitantes de la tierra.

Pero según la Biblia Adán se sumió en un profundo sueño y en ninguna parte dice que haya despertado. Y si cayó dormido justo antes de la que la tentación tuviese lugar, o justo después. Puede que...

Eva sintió curiosidad. ¿A qué sabría esta manzana? ¿Por qué estaría prohibido comer de ese árbol? Adán pensaba lo mismo, aunque no se atrevía a conversarlo con Eva. En el momento en que comieron de la manzana, ambos cayeron dormidos. Y allí comenzó su sueño. Cuando se vieron en el sueño en un lugar desconocido, solos, sin su Padre, sintieron miedo y culpa.

- ¿Qué pasó, qué hicimos? ¡Traicionamos a nuestro Padre!

Se sintieron avergonzados, pensaron que eran culpables y comenzaron a sentir rabia hacia ellos mismos. Pero la rabia era tan insoportable que necesitaban ponerla fuera y culparse el uno al otro. Adán culpaba a Eva, porque ella le había ofrecido la manzana y Eva le decía que ella no lo había obligado, que él pudo haberla hecho entrar en razón.

Todo era tan confuso, no sabían si separarse y tomar cada quien su camino o seguir juntos aún cuando este resentimiento continuaría acompañándolos por siempre. Decidieron mantenerse juntos porque su miedo a sentirse solos era muy grande. Siguieron sus vidas en ese extraño lugar, al cual poco a poco se iban acostumbrando. Cada vez que algo no salía como esperaban, el viejo resentimiento salía a flote y se miraban con rabia y rencor el uno al otro. Sentían en el fondo una profunda culpa que ninguno de los dos se atrevía a admitir.

Luego vinieron los hijos, y los hijos de los hijos y el resentimiento fue pasando de una generación a otra. Con una vida así la muerte parecía más bien una esperanza. Terminar al fin, luego de tantos años, con el sufrimiento, con la guerra fría y el rencor era una mejor alternativa que vivir eternamente. Y así la muerte se convirtió en la salida al sufrimiento y la única vía posible hacia la libertad. Pero lo que sucedía luego es que una y otra vez renacían exactamente en el mismo punto, con el mismo sentimiento de rechazo hacia ellos mismos, sintiéndose desterrados de algo, pero ya sin el recuerdo de dónde provenía tal sensación de dolor, culpa y desasosiego. Lo habían olvidado, no estaba en su conciencia pero si en alguna otra parte, quizás en sus genes, la culpa permanecía intacta entre una vida y otra.

Sin embargo habían atisbos de cordura entre su locura. En ocasiones el amor se colaba en sus corazones y en sus mentes y lograban escuchar voces, pero no entendían muy bien lo que decían. Pero las voces no cesaban por que ellos no las entendían, se mantenían firmes repitiendo siempre el mismo mensaje. Momento a momento, día a día, vida tras vida. El mensaje era siempre el mismo: Sólo estas soñando... Sigues siendo mi Hijo... Aún estoy contigo y tu conmigo... Nunca has dejado el Paraíso....

Cómo podrían Adán y Eva, o José y María, o Cristóbal y Felicia, cualesquiera que fuesen sus nombres actuales, creer semejante cosa. Seguramente eran voces provenientes de sus pensamientos de locura. Todos estamos un poco locos al fin y al cabo.

Aún la voz se mantenía repitiendo el mismo mensaje de muchas maneras diferentes: No estas solo... Nunca me abandonaste... Estas soñando... Sigues siendo puro, inocente y sin pecado... Tal como Yo te creé.

Pasaron los años y los siglos. Cada vez más eran las experiencias que Adán y Eva iban viviendo, una tras otra vida, asumiendo distintos roles en ese lugar fuera del Edén, un lugar que ya consideraban como su hogar, pero en el que nunca habían encontrado la paz y el sosiego total. ¡Y que cantidad de roles habían asumido ya!: desde un rico mercader hasta el más pobre pordiosero, desde el Rey más poderoso hasta el más humilde plebeyo, desde el artista más carismático y sensible hasta el más ruin y egoísta de los hombres. Habían buscado la felicidad y la plenitud en el dinero, el sexo, la fama, el poder, la riqueza y la humildad, la pareja, la comida, las drogas y el alcohol, pero nada había resultado.

Una alegría siempre precedía a una tristeza, un encuentro a una pérdida. ¿Cómo era eso de que luego de la tierra venía el cielo o el infierno? Más bien el infierno parecía ser este lugar donde la culpa y el miedo que aún los acompañaba en sus mentes y sus corazones se proyectaba permanentemente en su exterior.

Una vez Eva escuchó hablar del perdón.

- ¿Qué será eso del perdón?, se preguntó. ¿Cómo puedo perdonar a mis padres después de todo lo que me han hecho? y ni que decir de mi esposo que me traicionó, o de mis hijos que crecieron y me abandonaron. Esta vida no vale la pena, soy una víctima de todo lo que he vivido. Cómo perdonar tales agravios que llevo muy dentro de mi alma. Soy el producto de todo eso. No estoy dispuesta a perdonar!!

Pero extrañas cosas le sucedían. Encendía el televisor y escuchaba a alguien hablando sobre el perdón. Una revista que compró en el kiosco hablaba sobre el perdón... el mundo debía estar volviéndose loco. Una vecina vino a hablarle del asunto y le dijo algo realmente extraño:

- Sólo debes perdonarte a ti misma.
- ¡Eso si era insano! ¡Yo, la víctima del mundo debía perdonarme a mi misma! El mundo si que estaba al revés.

Sin embargo, si no tenía por qué perdonarse, por qué sentía tanta culpa todo el tiempo. Un extraño sentimiento que la acompañaba junto con una gran melancolía como de haberse alejado de su hogar. Sin querer comprometerse comenzó a interesarse en el tema. La información parecía venir de muchas partes y en la mayoría de los casos coincidía. Eso le causó curiosidad.

- ¿No tengo nada que perder? Pensó.

Su vecina la invitó a un grupo donde se reunían a recibir el mensaje de Jesús. Un hombre que vino hace 2000 años a salvar el mundo. Hasta donde ella sabía el había muerto por los pecados del mundo, y entonces por qué el mundo seguía cometiéndolos? Había caos por doquier. Tal vez el mensaje no se había recibido o no se había entendido.

Esta gente decía que Jesús había venido a decirle al mundo que todos eran el Hijo de Dios, sin excepción, y que todos podíamos obrar milagros, igual que El. Por eso pasó por la muerte de su cuerpo, para demostrar que somos mucho más que un cuerpo y para luego resucitar y ascender en cuerpo y alma a su Hogar. Pero no entendimos su mensaje en ese entonces. Seguíamos reforzando la culpa por haber asesinado al Hijo de Dios.

Sin embargo, Dios se aseguró de que su mensaje no se perdiera y de infinitas maneras, una para cada persona, siguió repitiendo el mensaje: Eres el hijo Santo de Dios... Sigues siendo tal y como Yo te creé, santo, puro, inocente... Nada de lo que crees haber hecho durante todas estas vidas ha podido cambiar lo que eres, nada de eso es real, sigues estando en el mismo sitio, acá a mi lado... Sólo estas soñando...

Por muy incoherente que sonara el mensaje, en su corazón podía sentir que era para ella. Y decidió dejarlo entrar en su mente, repitiéndolo día a día sin cesar. Poco a poco comenzó a sentirse más libre y comenzó a compartir el mensaje que a ella había llegado. Ahí algo curioso sucedió, entre más lo transmitía más se hacía parte de ella. Al parecer sí había salida de este mundo oscuro y de terror. Cada día la paz iba penetrando su Ser. En una oportunidad se topó con Adán. Inmediatamente sintieron que se conocían desde siempre. Ella quiso hablarle de lo que había encontrado y el quiso escuchar. Y juntos comenzaron a perdonar sus antiguas rencillas. A medida que se perdonaban a sí mismos admitían más y más quienes eran en realidad. Así empezaron a ver el amor en todos sus hermanos y eso les brindaba paz.

El mensaje era claro, perdona al mundo que creaste y regresa a casa. Tu eres el soñador del sueño, el creador de tu mundo. Mientras lo critiques, mientras huyas de él, mientras lo rechaces lo continuarán viendo igual. Tu mente es quien proyecta el mundo a partir de tus pensamientos de miedo y de culpa y es precisamente eso lo que ves en tus hermanos. Perdona esos pensamientos, pide ayuda a tu Padre para ello, y la paz el amor estarán garantizados.

Y así fue como después de insistir una y otra vez sobre este mensaje y aceptar que seguían siendo los Hijos Santos de Dios, comenzaron a contemplar un mundo lleno de amor y a su propio Ser mismos reflejados en sus hermanos.

Finalmente, cuando todo fue paz y amor en sus mentes escucharon un leve susurro. Era su Padre quien les decía:

- Adán, Eva, despierten... Han estado durmiendo... Profundamente... He permanecido a su lado todo el tiempo... Susurrando estas mismas palabras... Por fin me han escuchado... Siempre hemos estado juntos... Nunca nos separamos... Los he amado eternamente... Sólo fue un mal sueño...

Encrucijada


Un hombre que se encontraba en un momento muy difícil de su vida escuchó hablar sobre una leyenda. Esta hacía referencia a un río al pie de una montaña. El río tenía fama de ser muy turbulento y arrastrar con todo cuanto se encontraba a su paso.

Decía la leyenda, que quien se aventuraba a entrar en su cauce tenía dos alternativas: la muerte o una vida llena de paz y felicidad para siempre.

El hombre analizó ambas opciones y se dijo:

- ¿No es la muerte la vida que estoy llevando? Me siento solo y triste en un mundo ajeno y distante. Nada de lo que he hecho o he tenido me ha hecho sentir pleno, prefiero la muerte a continuar viviendo de esa manera.

Entonces sin pensarlo más se dirigió hacia la famosa montaña. Una vez allá, miró aterrado el fuerte caudal que tenía frente a él. No sabía si regresar o lanzarse. Un sentimiento de miedo lo invadía: miedo a volver a esa vida vacía pero también miedo a lo desconocido. ¿Qué habría detrás de ese enorme caudal? ¿La vida o la muerte definitiva?

Algo en su interior le decía que se atreviese, que todo estaría bien. El hombre se lanzó al río, la corriente lo arrastró y dio vueltas una y otra vez, sentía que no podía respirar y poco a poco sintió como el último halo de vida se escapaba de su cuerpo.

Una rápida película de su vida se presentó frente a sus ojos. En ella pudo ver todo aquello que nunca se atrevió a hacer a lo largo de la misma: contempló a sus compañeros de trabajo y reconoció como nunca se había acercado a ellos por temor a ser rechazado. Vio a sus hijos haciendo sus vidas lejos de él y admitió que no se acercó más a ellos por temor a perderlos algún día. Divisó a su esposa y se dio cuenta de que nunca se dieron la oportunidad de ser felices por temor a dar demasiado de sí mismos y a terminar defraudados el uno del otro. Vio a su padre y sintió un gran miedo a no ser aceptado por él. Recordó su triste muerte, aislado de todos los seres quienes un día prometían ser la fuente de su felicidad. Revivió sus sueños más ambiciosos frustrados por temor al fracaso. Toda su vida había estado marcada por el miedo. ¡No sin razón la felicidad y la fortuna no habían tocado a su puerta! Pudo ver claramente su miedo a no ser amado y a su vez su miedo a que alguien lo amara de verdad, su miedo a amar a los que lo rodeaban, miedo a la traición, al rechazo, al desamor y también a la entrega.

Finalmente, la corriente lo arrastró a un lugar tranquilo. Parecía increíble que ese turbulento y caudaloso río terminara rendido en aquel lugar tan apacible.

Cuando despertó, miró a su alrededor y vio el paisaje. Se trataba de un sitio acogedor y tranquilo, recostado al pie de aquella montaña y a la misma distancia de su hogar. Pero algo había cambiado en su interior: ¡estaba vivo!, ¡se sentía realmente vivo!

¿Sería real aquella leyenda? Si el río no le había causado la muerte, ¿sería entonces que le había sido dada una nueva oportunidad para vivir, así como el verdadero secreto de la felicidad? ¿Qué parte de él se habría llevado el río consigo que aun se encontraba vivo y sintiéndose realmente libre? Con seguridad algo que no era real... El miedo se había ido, ya no sería el mismo. Contempló a su alrededor y vio todo con colores muy brillantes. Sentía una particular atracción hacia todo, como si todo cuanto le rodeaba era parte de sí mismo y a su vez él parte de Todo. ¿Cómo podía sentir miedo alguno si no existía nada fuera de él que pudiese atacarlo ni rechazarlo?

Con esta nueva sensación de totalidad y plenitud emprendió su viaje de regreso a su pueblo y allí contó a todos su historia, pero nadie le creyó. Siguieron pensando que se trataba sólo de una leyenda y que él había enloquecido. Sin embargo, algunos vieron en sus ojos la Paz y comentaban... algo le sucedió a ese hombre en verdad. ¿Qué habrá sido? Y así el río continuó siendo una leyenda... aquel que se aventurara a lanzarse a él moriría o alcanzaría la paz definitiva.

domingo, marzo 12, 2006

Te conozco desde siempre

Te conozco desde siempre, y hoy te miro en lo profundo y puedo ver tu ser y el mío hacerse uno. Son distintos y a la vez es la misma esencia. Es la esencia de lo que no tiene forma, ni tiempo, ni espacio y que por lo tanto permanece intacta aunque pretendamos esconderla detrás de rostros y roles distintos en cada oportunidad que nos encontramos.

Te conozco desde siempre, eso lo puedo sentir… Y acá y ahora, que es la eternidad, somos uno, pero a la vez cada uno con su individualidad, nos hacemos cómplices de lo que queremos experimentar, y a veces nos amamos y otras nos odiamos y nos distanciamos, como si eso fuera posible... Pero todo es parte del juego, parte del papel, parte de Esto. Y jugamos a la culpa por separarnos y a la rabia y al rencor. Pero muy en lo profundo reconozco que no te he perdido jamás y que no podrá suceder.

Te conozco desde siempre aunque mañana me quede dormida y vuelva a olvidarlo, está allí, y esa sensación nos volverá a unir en el camino. Lo sé… Hasta que un día, cansados de jugar decidamos permanecer allí, donde todo habita y nada falta. Que es donde estamos y hemos estado siempre, en lo profundo.

sábado, septiembre 10, 2005

Cuento: La Vida es un Sueño

Erase una vez una princesa muy feliz, era linda y siempre andaba muy sonriente. Su padre el Rey la amaba con pleitesía. Vivía con todos sus hermanos en un sitio muy hermoso y de mucha luz, plena de felicidad. Con un cielo siempre azulado, tanto como las aguas del mar. Se la pasaba revoloteando, complaciéndose con las flores y el aire puro que olían a lo más maravilloso que el olfato pueda percibir. Se sentía tan libre como una mariposa, sin compromisos, ni preocupaciones sobre qué hacer con su inagotable tiempo. Le encantaba soñar, soñar que era un pájaro y que volaba sobre el reino de su Padre, contemplando las maravillas que éste tenía para ofrecerle. Soñaba también con ser un hermoso pecesito de colores inundado con la inmensidad del mar.

Un día la tierna y dulce princesa decidió soñar algo más, decidió demostrarle a su padre que ella podía ser como El, que era capaz de inventar un mundo como el que El tan sabiamente gobernaba. Ese día se durmió y comenzó su profundo sueño. Soñó que entraba en un tunel oscuro que no pudo reconocer como su hogar y se asustó tanto al no ver a su padre y a sus hermanos que empezó a llorar. Sus lágrimas no le permitían atisbar la luz al final del tunel. A través del miedo y las lágrimas comenzó a crear su mundo. Entonces empezó a ver guerras y violencia, separación, muerte y desamor. Se vio a sí misma protagonizando esta película junto a sus hermanos. Pero en su sueño ellos no eran gentiles y amorosos, sino que en sus ojos descubrió rabia y venganza por tener que vivir en ese mundo de miedo y terror que ella había creado. Pero muy en el fondo de su alma, la princesa sabía que ella no pertenecía a ese lugar de horror y de traición.

Echó a andar y a su paso se encontró con algunos de sus hermanos que sí conocían la verdad. Le hablaron de su hogar y entonces recordó y sintió que todo cuanto le narraban era cierto. Que era lo más certero que había escuchado durante su estadía en aquél mundo.

En aquel momento la princesa comenzó a llorar pero de alegría. A través de sus lágrimas pudo contemplar una hermosa luz que le decía:

- Hija, ¿me recuerdas?
- Soy yo, tu Padre, aquí estoy esperándote con los brazos abiertos. No estamos completos sin tí. Ya quiero de nuevo verte aquí revoloteando por estos bosques.

La princesa le contestó:
- Padre quise hacer mi propio mundo, ¿en qué falle?

El padre le dijo:
- Que otra cosa puede haber aparte de la plenitud y el amor, que no sea separación y desamor?
- ¡No podías crear algo bello y perfecto que ya no te hubiese sido dado, excepto la fantasía de la escasez y la culpa de estar alejada de tu hogar!
- Te amo mucho, te amo tanto que tienes miedo a escuchar mis sugestivas y dulces palabras que te harían dudar en un instante de desear permanecer en ese sitio de miedo y horror. Sin embargo, te hice libre, tan libre que puedes continuar tanto como desees en ese mundo que creaste y del que te creíste merecedora.
- ¡No tienes hija que demostrar que eres como yo, o que tienes las mismas facultades de tu Padre! Cómo no habrías de tenerlas si te hice al igual que yo: Completa y Total.
¡No te falta nada, sólo lo que puedes soñar que te falta! lo cual no sería nunca verdad, porque sería sólo un sueño.
- Si es tu voluntad permanecer en ese sueño, yo la respeto y te sigo amando con la misma intensidad. Pero recuerda hija, que eres merecedora de la felicidad estés donde estés. Es el regalo eterno de tu padre, así como la libertad y la paz. Sin embargo, sólo podrás ver esa felicidad, esa paz y esa libertad, cuando seques tus lágrimas de tristeza y miedo y comiences a reír y llorar de felicidad, porque al fin recordaste que todo era solamente un sueño que un día deseaste soñar.

Con amor

I.C.L

jueves, septiembre 08, 2005

Las preguntas de mi padre. De cómo me llevaron a donde estoy ahora.

Mi padre fue un hombre como pocos conozco. Inteligente, sensible. Demasiado sensible diría yo. No creía en Dios, decía él. Sin embargo, cuando niño fue monaguillo. Era de izquierda y sin embargo ya había sido antes de derecha. Podría decirse que su capacidad crítica lo hacía plantearse preguntas que pocos se hacen, aun cuando no siempre tuviera las respuestas (o quizás sí que las tenía). Era un luchador incansable de aquello en lo que creía: la justicia, la construcción de un mundo mejor y más equitativo.

Yo crecí entre sus innumerables argumentos sobre la filosofía, la justicia, los valores, entre sus continuas críticas de lo existente, entre sus preguntas sin respuestas, muchas de las cuales se convirtieron en las mías.

De un padre ateo y una madre que había olvidado su espiritualidad nacieron y crecieron tres hijas con mucha fe en que existía algo más allá de lo que simplemente podemos observar a través de nuestros ojos y de lo que podemos explicar a través de nuestra mente racional.

Recuerdo las incontables discusiones de una pequeña niña con su padre, en el que sin ningún argumento ella le insistía en que sí existía Dios. Y el respondía: “Si Dios existe, por qué hay tanta injusticia en el mundo”, ¿Por qué mueren de hambre tantos niños todos los días?, ¿Por qué hay tanta miseria?, y yo agregaría ahora, ¿Por qué muere gente inocente?, ¿Por qué enferma gente buena?

Todas estas preguntas permanecieron latentes en mi mente sabiendo que en algún lugar y en algún momento encontraría la respuesta. Ahora creo que así ha sido. He encontrado mis propias respuestas, las que me satisfacen y me permiten explicar tantos porqués.

Cuando por primera vez conocí a dos de mis maestros Carlos y Margot Medina, ellos traían un mensaje que podría sonar loco para muchas personas. Pero no para mi. Este mensaje resonó en mi interior, respondió a mis preguntas. No logré responder a las de mi padre, al menos no en su mente, pero si en la mía. Y este mensaje era muy sencillo. “Estas dormida... Este mundo no es real... Es solo un sueño... El Hijo de Dios no puede ser pecador... El Hijo de Dios no puede estar condenado... ¿Cómo podría hacer Dios a un Hijo inferior a El?... ¿No lo hizo a caso a su imagen y semenjanza?”

Eso explicó todo para mí. Explicó la gran contradicción de la iglesia cuando dice que debemos temer a Dios, y al mismo tiempo nos vende la idea de un Dios amoroso y compasivo. Cuando dice que si pecamos seremos castigados y enviados al infierno y al mismo tiempo nos enseña que Dios perdona siempre.

¡Claro! Eso lo explicaba todo. El Hijo de Dios quiso soñar que estaba separado de su Padre, de la Fuente del amor, y entró en un profundo letargo del que ahora está despertando. Por eso este mundo es tan desolador, tan lleno de horror, de envidia, de violencia, es sólo la antítesis de lo que Somos en realidad: Amor. Pero la única manera posible de experimentarlo era soñarlo. Porque para Dios nada distinto al amor es real, y la idea de su hijo separado de El es IMPOSIBLE. Así que dio Dios a su Hijo la posibilidad de experimentar a través del sueño todo cuanto su imaginación fuera capaz de crear, incluso la ilusión de estar separado de su Padre. Y así fue como el Hijo de Dios, y no Dios creó este mundo.

Me gusta verlo de esta manera: Imagina que eres un Rey que lo tienes todo, amor, abundancia, alegría. Un día miras por la ventana de tu castillo y ves a un mendigo, entonces piensas ¿qué se sentirá ser un mendigo y no tener nada? Y seguro de que nada te puede ocurrir, y que nunca puedes perder lo que es tuyo por derecho, te acuestas en tu cama y comienzas a soñar que eres un mendigo, y en ese sueño, ¡realmente crees serlo y lo sientes!. Hasta que llega uno de tus sirvientes y te dice con afecto, Señor, despierte, sólo ha tenido un mal sueño, no está pasando nada. Todo está bien. Y así Es. Todo es perfecto. Dios no se ha ido, no nos hemos separado de El. Seguimos estando a su lado, seguimos estando a salvo. Y ahora estamos despertando.

Recuerdan la película del Mago de Oz. Bueno, para los que la vieron y sí la recuerdan... Es justo así, como cuando al final Dorotea despierta y ve que estuvo soñando y que todos los personajes que estaban en su sueño eran sus seres queridos, complaciéndola para que pudiera soñar.

Un abrazo a todos. Los quiero mucho.

I.C.L.